Lo más reciente

Ana, mi hija, estudiante de Medicina Integral Comunitaria


Esta nota la tengo pensada desde hace 2 años y 2 dias. Es decir, desde que mi hija, Ana, ingresó al Programa Nacional de Formación de Médicos Integrales Comunitarios, en uno de los núcleos docentes de los altos mirandinos. El programa forma parte de los acuerdos en salud entre Cuba y Venezuela y es dictado por los médicos cubanos que integran la Misión Barrio Adentro.


La pensé quizá con dos objetivos. Uno personal, es decir, reivindicar y apoyar la decisión de Ana, y expresarle lo orgulloso que me siento por que ella esté alli. Y uno político, para defender y proteger la existencia y el desarrollo del programa.

Para Ana, sin duda, todo esto ha sido maravilloso. Ella ingresó al programa despues de intentar entrar por pruebas internas y a traves del Rusnies a alguna carrera en el área de ciencias sociales. Su promedio de bachillerato no era suficiente para eso y su perfil vocacional evidentemente no era para esas áreas de conocimiento. Ingresa pues casi forzada, presionada, “persuadida” por su madre y por mí. Y lo asombroso es que no pasaran dos semanas para que quedara convencida de que esa era su vida.

Con ella comenzaron 13 (12 muchachas y 1 solo muchacho) el curso pre-médico, que se dictó entre octubre y diciembre. Era muy intensivo y exigente. Tenían actividades todo el día, hasta las 6 de la tarde. E incluía su participación en alguno de los consultorios de Barrio Adentro 1. Era básicamente un curso de nivelación, con énfasis en las áreas de química y biología, y en esta etapa con docentes venezolanos. Al final solo quedaron siete y no justamente poque reprobaran. Simplemente el que no podía se iba.

Como son dos años de historia no puedo contar cada cosa, cada experiencia, cada susto, cada lágrima y cada emoción. Ana le gusta mucho hacerlo, y ademas incluye los detalles médicos y hasta bioquímicos del asunto.

Porque si algo le ha marcado su vida escolar es justamente la bioquímica. Por esa materia tuvo su primera gran crisis, y por algunas horas (no mas dos quiza) consideró que no servía para eso. Pero en solo un instante secó las lagrimas, retomó su computadora y aprobó en el siguiente examen.

Ana aun no habia terminado el pre-médico cuando pudo asistir a su primera intervención quirúrgica, una histerectomía. Y en lugar de estar viendo láminas o tejido muerto, pudo ver, tocar, oler tejido vivo. Porque su trabajo es y va a ser con seres vivos, no con cadáveres.

Ana, en su consultorio Barrio Adentro 1, le ha tocado visitar y llevar control de madres embarazada y lactantes. Ella dice que son sus lactantes y cada semana le ha tocado visitarlos, medirlos, identificar sus características de desarrollo. A pesar de que aún no ha cursado Pediatría. Lo hará el próximo año.

Ana cuenta como le tocó una vez correr, subiendo y bajando escaleras de barrio, a buscar un antihipertensivo para un paciente a quien le consiguió la tensión en mas de 200: “estaba volando”, dice.

Ana recuerda la primera vez que inyectó, y la vez que tuvo que inyectar a un anciano en una camilla de bomberos y le perforó un vasito y como resolvió inmediatamente la pequeña hemorragia.

Ella, como todos los estudiantes de MIC, ademas de participar en un consultorio, realiza al menos una guardia por semana en el Centro de Diagnostico Integral (CDI) al cual está vinculado su núcleo docente. Hoy tiene guardia de cuatro horas. El próximo año, en tercero, le tocarán guardias de 12 horas, toda la noche.

Y estas guardias para mi son realmente emocionantes, porque cuando llega me cuenta todas las historias. Algunas traumáticas, otras no tanto. Pero todas llenas de aprendizaje y conocimiento. Porque se puede aprender tanto con un “polimachucao” (por politraumatizado) caído de una moto como con un niño con una gripe.

Ana ha asistido al menos a unas diez intervenciones quirúrgicas. Y vale aclarar que ha sido para ver y aprender. No vaya a salir algun “disociado” diciendo que en Barrio Adentro operan los muchachos de primer año. Ella sabe como es un útero o un intestino porque los ha visto en vivo y directo. Sabe distinguir un hueso de un cartílago o de una prótesis. Hace dos meses participó en una intervención traumatológica.

Ana sabe hacer e interpretar (al menos lo mas crítico) un electrocardiograma, una radiografía, algunas ecografías. Ha ido adquiriendo una rutina de diagnóstico, de aproximación precisa al paciente y a su enfermedad. Lo bueno es que cada experiencia es parte del aprendizaje: “vamos a hacer un poquito de docencia” es la frase que utilizan.

Pero no se crea que todo es en el consultorio o en el CDI. Eso es lo que dicen los “disociados”. Solo datos básicos: la carrera tiene una duración de 6 años (igual que en la UCV), y contempla unas 14 mil horas de clases, (casi el doble que en la UCV) incluyendo las actividades prácticas. Y obviamente la materia mas vista es algo que llaman Morfo (por morfofisiopatologia o algo asi de largo).

Los examenes son semanales y hay lapsos con evaluaciones trimestrales que condicionan la aprobación de la materia. Y es innegable que el método es francamente exigente: del grupo de Ana solo quedan 4. Vale aclarar que todos los que abandonaron lo hicieron en los primeros meses del primer año. Ya luego del primer año es poco probable que continúen las deserciones.

En todo caso no es mi idea con esta nota evaluar esos aspectos. Sí es necesario decir que son unos 25 mil estudiantes en todo el pais, y que en poco mas de un año 8 mil 500 estarán egresando como Médicos Integrales. No dudo que eso va a significar un cambio radical en los servicios de atención primaria y seguramente impactará sobre el desarrollo de especialistas a corto plazo relativamente.

Dos años después se que Ana va a seguir y que cada día se siente mejor y más capaz como estudiante y como médico. Asi se perciben ya ellos, y que bueno. Pero ademas se que (hablo por ella, y no excluyo a todos los demás) su formación metodológica, con elementos prácticos y operativos, le ha permitido tener conciencia como un todo de la administración de sistemas de salud. Ella no se ve solo como médica sino como una operadora integral de la salud. “Cualquiera de nosotros puede ser ministro de Salud porque nuestro consultorio y la comunidad es como un país en chiquito” me comentó una vez. Es osada la afirmación pero tiene toda la base: ellos han aprendido a identificar y cuantificar los factores de morbilidad y a sus afectados. Ana sabe cuantos hipertensos, diabéticos, discapacitados, embarazadas y lactantes hay en su comunidad. Si lo puedes hacer en un pequeño barrio, ¿por que no lo podrías hacer en todo el país?

Y adicionalmente Ana ha logrado desarrollar excelentes habilidades de análisis político. No estudia politología (como una vez quería), estudia Medicina, y ¿que cosa puede ser mas política que tener poder sobre la salud y la vida de la gente?

Hoy es el Dia del Médico Integral Comunitario, eso en homenaje a Ernesto Guevara de La Serna, hoy es el dia de Ana y de sus 25 mil compañeros de estudio. Hoy se que Ana va a ser no solo una excelente médica sino una de las mejores militantes de la vida, del amor y de la solidaridad.

Y lo se, entre otras razones, porque escribe cosas como estas:

Para El Che!!!

Si vivieras Che a lo mejor ya hubieras muerto o no, viendo como está el mundo.
Viendo como tu linda Revolución, ya se esfumo.
Viendo como los países se agreden entre sí.
Viendo como asesinan niños sin pena alguna.
Viendo como quedó Fidel solo con la revolución.
Viendo como el poderoso monetariamente, aplasta al pobre.
Viendo como Chávez intenta resucitar tu revolución, pero no puede.
Viendo como todo el mundo ha perdido la razón, gracias al capital.
Pero mi querido Che, aun hay cosas buenas.
Muchos aun creemos en tu linda revolución.
Muchos aun creemos en un mundo mejor.
Donde nadie se agreda, donde no existan perjuicios.
Donde podamos decir: SOMOS COMO EL CHE!!!!

3 comentarios:

martieducador dijo...

En Ana y en todos estos jóvenes que dan un paso al frente y asumen el conocimiento como fuente de bienestar social, confiamos la historia de la salud venezolana en estas próximas décadas.

Quizás no podamos disfrutar nosotros la consolidación de un sistema de salud justo e igualitario, pero sabemos que el sueño existe y que estos soñadores esculpen sus habilidades en una forma distinta de vinculación humana.

Gracias por compartir con todos esta hermosa experiencia aún en tránsito, pero que a juzgar por el rostro espléndido y feliz de Ana,promete llegar a arribar en puertos felices...

Mil bendiciones.

Anónimo dijo...

ME siento orgullosa de la palabras de un padre hacia su hija xq creen en ella,no importa donde estudiemos xq los conocimientos haran la diferencia entre muchos,Creo en la revolucion,creo ciegamente en mi presidente chavez xq cada paso que dá es para la mejoria de nuestro gobierno y es el principal critico construtivo,creo en los estudiante de MIC porque son y seran los futuros medicos de venezuela,creo en mi xq formo parte de este grandioso programa de medicina comunitaria,que la húlmida de nuestros medicos comunitario prevalesca y que viva CHAVEZ x siempre....bendiciones ana...

OSWAL GARRIDO dijo...

Amigo que lenguaje tan informal tiene usted para expresarse, me ha hecho llorar OJO, eso no es tarea difícil para alguien, así que no lo tome como un gran alago, pero créame que cuando lo hago "llorar" es porque encuentro elementos realmente especiales para hacerlo. Me gusta mucho su estilo, en realidad no se si tiene uno, pero 2 artículos leídos uno muy objetivo y sensato "magistrada" y el otro informativo y conmovedor "ANA". Un fuerte abrazo Camara.

La Tabla Designed by Templateism.com Copyright © 2014

Imágenes de la plantilla de andynwt. Tecnología de Blogger.
UA-35916599-1