Romper el latifundio con la comuna productiva es la propuesta campesina de rescate del Hato El Porvenir

En Bruzual, pequeña ciudad ribereña asentada sobre el Río Apure, en los llanos occidentales de Venezuela, abundan los profesionales universitarios y los mototaxistas. Y no es extraño que muchos de los conductores de motos que prestan el servicio de transporte de personas, también tengan guardado su titulo como técnico, licenciado o ingeniero, además de la licencia de conducir.


El dato no sólo es verificable por la simple observación sino que es avalada por el profesor Rafael López, exdirector del liceo del pueblo y docente ya jubilado, quien puede dar cuenta de la cantidad de muchachos egresados que luego de culminar estudios superiores, gracias a los programas impulsados por el gobierno bolivariano, no logran obtener puestos de trabajo en su propia comunidad.
Por lo tanto terminan emigrando a las grandes ciudades o empleándose precariamente en actividades de servicio eventuales e inestables.

Entre el río Apure y el latifundio
El río Apure está a sólo unos pasos, hacia el norte, de la Plaza Bolívar de Bruzual. Hacia el sur, unos pocos kilómetros más allá, están los grandes latifundios donde, en cada uno, cabrían ciudades como Caracas o Barquisimeto.

Esos son los limites del pueblo: el río y el agua por el norte y los grandes hatos manejados por la compañía inglesa o familias de origen europeo, por el sur. Las tierras municipales, que garantizan el crecimiento de la ciudad no superaban las 2 mil 500 hectáreas en los años 60, según documentos locales oficiales.
Esto explica la incapacidad estructural del pueblo de potenciar las fuerzas productivas y generar puestos de trabajo. Por una parte el modelo de ganadería bovina extensiva, ligado al latifundio, genera muy pocos puestos de trabajo, tal como ocurre en el hato El Porvenir, que con poco más de 40 mil hectáreas, solo provee empleo a unos 50 vecinos de Bruzual.
Mientras por otro lado, la paradójica escasez de tierras, impide que los campesinos y pequeños productores de ganado dispongan de suficiente tierra para mantener sus vacas. Y ocurre un fenómeno dramático; en verano el pasto no es suficiente para asegurar alimento a todos los animales, y en la temporada de lluvias, época que debería ser de abundancia, el agua y las inundaciones obligan a que el ganado se desplace en busca de tierras altas donde pueda sobrevivir. Eso hace que aumentar la producción (de carne o de leche y derivados) no sea viable y como consecuencia la pobreza y la miseria se hacen eternas.

Romper el modelo del latifundismo
La única opción para superar la pobreza en Apure es detonar en forma inmediata el modelo ineficiente de la ganadería extensiva en grandes predios rurales. Pero sin duda en municipios como Muñoz, cuya capital es Bruzual, esa tarea se hace radicalmente urgente. Y no sería exagerado decir que es de vida o muerte.
Hugo Chávez, el lider de la Revolución Bolivariana, lo sabía por su conocimiento preciso de la región donde prestó servicio como jefe militar por varios años. Por eso su decisión de destruir ese modelo para lo que, a partir de la aprobación de la ley de tierras en 2001, comenzó a impulsar su desmontaje con el rescate de tierras de la nación invadidas por grupos empresariales vinculados a capitales europeos que convirtieron la región llanera en fuente segura de proteína animal.


En diciembre de 2011 el presidente Hugo Chávez ordenó el inicio del procedimiento de rescate del Hato El Porvenir y prometió a los campesinos organizados en consejos comunales la entrega de las tierras. Sin embargo durante casi dos años no se concretaron avances en ese sentido.
Ha sido a partir del mes de agosto de 2013 cuando las actuales autoridades del Instituto Nacional de Tierras (INTI) retomaron los procedimientos para hacer realidad la transferencia del predio a los productores organizados del municipio Muñoz. Ya se han definido algunas áreas que serán entregadas a un centenar de familias que se han mantenido en la entrada principal del latifundio desde hace varios años.

El Hato El Porvenir
El Hato El Porvenir es un latifundio ocupado desde los años 20 por una familia alemana de apellido De Fries, quienes llegaron a apoderarse de hasta 100 mil hectáreas en algún momento a través de subterfugios legales, fraudes y en algunos casos a través del uso de la violencia.
En febrero de 1989 el cineasta y entonces diputado Carlos Azpúrua, denunció a través de una entrevista publicada por el diario El Nacional, la existencia de una conspiración donde policías, militares y abogados ofrecían sus servicios a terratenientes para expandir aun más las tierras bajo su control.
El grupo, donde actuaban el comisario de la Disip Henry López Sisco y el general Humberto Camejo Arias, jefe del Cejap (un comando especial combinado) actuaba en alianza con un ganadero de origen alemán llamado Alfred Armin De Fries Skene, y sus actuaciones quedaron al descubierto tras la llamada masacre de El Amparo, donde fueron asesinados 14 pescadores para acusarlos como guerrilleros.

Poseedor de unas 100 mil hectáreas integradas en el hato El Porvenir, De Fries fue señalado de simular su propio secuestro para acusar a un vecino y de esa manera intentar apoderarse de sus tierras.
Asimismo, según la denuncia de Azpurua, el grupo ofrecía servicios privados de seguridad a los ganaderos de la región del Alto Apure y para ello creaban situaciones de violencia que justificaran su actuación y presencia en el lugar.
El cineasta, que acusaba a De Fries de apoderarse de tierras de las poblaciones de Bruzual y San Vicente fue posteriormente perseguido judicialmente y amenazado de muerte.

Rescate campesino y propiedad social directa
Luego de casi un siglo de ocupación latifundista por parte de inversionistas europeos y a dos años de la orden del Comandante Hugo Chávez para recuperar las tierras, los campesinos de Bruzual iniciaron hace una semana la ocupación del Hato El Porvenir, el gigantesco predio de más de 40 mil hectáreas localizado en el municipio Muñoz del estado Apure, en los llanos occidentales de Venezuela.
Desde entonces un centenar de personas con unos 400 animales se mantienen dentro del hato instalados en un campamento como parte de la conmemoración de la muerte del general Ezequiel Zamora, emblema de la lucha campesina en Venezuela, ocurrida el 10 de enero de 1860.
La propuesta que han mantenido en alto durante más de año las 110 familias campesinas que asumieron el proceso de rescate es de asumir integralmente el manejo de El Porvenir a través de mecanismos de producción comunal que incluyan rubros como ganadería bovina, porcina y cultivo de cereales como arroz y maíz.
Las 110 familias estarían asentadas en parcelas localizadas en bloques de 3 mil hectareas, con una distribución espacial que facilite la comunicación y la interrelación sin mayores limitantes.
En estas parcelas los grupos podrán desarrollar actividades socioproductivas de caracter familiar que a su vez les permita poner sus mayores esfuerzos en los grandes proyectos colectivos.
Para los grandes proyectos proyectan la creación de una empresa de propiedad social directa que sería la expresión administrativa de la comuna agroproductiva Negro Primero.
Asimismo han planteado la conformación de una empresa de producción social (EPS) entre la comuna y el Estado para manejar el rebaño de unas 12 mil cabezas de ganado que tiene el predio.



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