Las falsas peticiones de Leopoldo

Hace unas horas Leopoldo López, el convocante de la marcha que destruyó la fachada de la Fiscalía el pasado miércoles 12, colgó un video en el repositorio social Youtube, anunciando una marcha para el martes 18 con el fin de llevar cuatro peticiones al despacho del ministro del Interior y Justicia.
Todas las peticiones parten de premisas falsas, repetidas todo el tiempo, una y otra vez, para posicionarías en la mente de la gente sin posibilidad de objeción racional alguna.
Además son supuestos sin soporte ni argumentación. Son "verdades" como los dogmas desde lo religioso: las aceptas y listo.


La primera petición es que se aclare la responsabilidad del Estado en las muertes ocurridas el 12F. Eso supondría al menos una investigación.Pero sin dar oportunidad a nada López asegura que allí están las pruebas, los videos y fotos que demuestran sin duda alguna que el Estado es culpable.

La segunda es que se libere a los ciudadanos detenidos en el marco de los hechos del 12F. Y sin más, apenas dice la frase "...que han estado presos" agrega "y siguen siendo torturados". No es necesario sustentar, exponer el origen de esa información ni nada por el estilo. Es un hecho indiscutible, incontrovertible como lo sería el dogma de la Inmaculada Concepción.

La tercera es que cese la represión y se respete el derecho a la protesta. Y esa afirmación tampoco requiere una demostración o que se valide con las decenas de concentraciones y marchas que permitidas y protegidas por el gobierno, se realizan cada día en cualquier ciudad del país.

Y la cuarta es que se desarme a las organizaciones sociales y colectivos políticos que son expresión local y concreta de un nuevo modo de ejercer el poder desde lo social, lo territorial y lo productivo. Por una parte se asume que todos los "colectivos" están armados, cuando realmente es algo excepcional y geográficamente localizado. Y por otro lado se "ignora" que desde hace al menos varios meses el gobierno adelanta un plan de destrucción de armas. De hecho, el 8 de agosto pasado, Juancho Montoya, uno de los fallecidos del 12F, coordinó la destrucción pública de 100 armas en La Planicie, parroquia 23 de enero, de Caracas.

Este modo de construcción del discurso es sumamente peligroso, porque pretende instalar "dogmas", con toda su carga religiosa, en la cabeza de la gente.

Un dogma se acepta y ya. No se discute y por lo tanto el diálogo no es una opción para quienes hoy siguen a López.

Para ellos pues: 1) el gobierno es culpable de las muertes del 12F, 2) es un Estado torturador y lo está haciendo ahora mismo, 3) es un Estado represor que viola el derecho a la protesta, y 4) los colectivos sociales están armados y son un azote para sus comunidades con el apoyo activo del gobierno.

Eso explica el comportamiento irracional y alienado, además de ridículo, de quienes participan en las concentraciones. La vaina es tan desquiciada que tienen varios días marchando con la autorización y protección de la GNB y los distintos cuerpos de policía, pero incomprensiblemente gritan que quieren libertad.

Fomentan incendios, obstruyen las vías y destruyen los bienes públicos y privados y aún así los tribunales les otorgan medidas sustitutivas. Pero no pueden dejar de decir que se les viola la libertad...de molestar al resto de los ciudadanos.

Lo perturbador del video de López no es su amenaza de convocar a otra marcha que sin duda terminará como la de la Fiscalía. Y eso es motivo suficiente para que el Estado no la permita dado los antecedentes del sujeto y de sus cómplices.

Lo realmente preocupante es ese intento deliberado y quirurgicamente diseñado para "formatearle" y "resetearle" el "disco duro" a un montón de venezolanos que hoy deambulan convencidos de su "verdad" y dispuestos a imponerla por la fuerza aún a costa de sus vidas y las de los demás.

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