El 4 de febrero contado por Hugo Chávez

Por Yuleidys Hernández Toledo
El 4 de febrero de 1992, la historia de Venezuela cambiaría para siempre, luego de que un teniente coronel, de apenas 38 años de edad y de nombre Hugo Chávez Frías, asumiera la responsabilidad de una rebelión cívico-militar que encabezó para devolverle la dignidad a un pueblo que se encontraba sumido en la pobreza, producto de las políticas neoliberales aplicadas por el gobierno del entonces Presidente Carlos Andrés Pérez y de los exmandatarios que lo antecedieron durante más de tres décadas. 
Al públicamente reconocer que “lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital”, y con su valentía asumir “ante el país y ante ustedes”, “la responsabilidad de este movimiento militar bolivariano”, devolvió la esperanza a millones de personas hiriendo mortalmente al puntofijismo que llegaría a su fin el 6 de diciembre de 1998 cuando fue electo por primera vez Presidente de la entonces República de Venezuela.

Hoy, a 23 años de aquella rebelión cívico-militar, es el Comandante Eterno, Hugo Chávez, quien cuenta con sus propias palabras, recopiladas a través de los discursos que pronunció desde que llegó a la Presidencia de la República en 1998 (mandato que comenzó a ejercer el 2 de febrero de 1999), la importancia que tuvo esta fecha para el país.
Perdón por los hijos
Cuando pasaron apenas 7 años de la rebelión cívico-militar, y Chávez tan solo tenía dos días de haber tomado juramento como Presidente de la República, ante el extinto Congreso, el 4 de febrero de 1999 dijo: “He venido aquí lleno de un inmenso sentimiento, he venido aquí, incluso, delante de todos mis compañeros, mis hermanos de las Fuerzas Armadas Venezolanas, los que están en situación de actividad, los que están en situación de retiro. Esa gran familia a la que ingresamos igual que yo, todos los muchachos del 4 de febrero y del 27 de noviembre, hemos venido aquí y yo recojo el sentimiento de todos, y lo primero que me sale del alma en este sitio (…), Lo primero que me sale de lo más profundo del alma, hermanos, es pedir perdón (…). Perdón por los dolores, perdón por lo que quedó atrás, perdón por las ausencias, por los hijos, por el alma, pero ustedes saben en el fondo del fondo, que alguien tenía que hacerlo y nos tocó a nosotros hacerlo; pero sin embargo, perdón”.
Durante el acto de las Fuerzas Armadas por su ascensión a la Primera Magistratura, en donde recordó a los caí- dos el cuatro de febrero de 1992, también dijo: “Los llamo a todos, todos, hasta a mis enemigos, los que dijeron que yo era de todo y siguen diciéndolo. Los llamo a que depongan actitudes retrógradas y miremos el futuro (…). ¡Yo no tengo marcha atrás! ¡Adelante va la revolución social, económica y política y moral que empujaremos en Venezuela! No hay marcha atrás, señores. Nunca habrá marcha atrás”.
Valió la pena
En el 2000, el líder expresó que los sacrificios de aquel día valieron la pena. “Después de 8 años de aquella fecha, de aquellos hechos, yo no tengo la menor duda en decirlo (…) después de mirar el camino andado de los últimos 8 años, yo digo: valió la pena”.
“Claro que valió la pena, tomar un fusil y salir a la medianoche a buscar un camino. No había otra alternativa, no teníamos otra salida. Vean los resultados, preguntémonos todos, esa pregunta que es muy popular: ¿qué pasaría en Venezuela hoy si no hubiese ocurrido el cuatro de febrero de 1992? Yo tengo una hipótesis, yo tengo una creencia: si no hubiese ocurrido la rebelión militar, popular, apoyada por el pueblo del cuatro de febrero, yo creo que aquí Venezuela hubiese entrado en una guerra civil hace varios años, porque no hay mal que dure 100 años ni puebloque lo resista. Gracias a Dios ocurrió el cuatro de febrero y evitó tragedias mucho mayores a nuestro pueblo”, expresó desde la Plaza Bolívar de Caracas, en un acto realizado para conmemorar esa fecha.
En esa oportunidad, dijo que “por primera vez hay aquí en Venezuela un Gobierno verdaderamente soberano que toma las decisiones en función de lo que así creemos; por primera vez en mucho tiempo hay un Gobierno que no responde a mandatos de centro de poder alguno en ninguna parte del mundo, llámese como se llame, por primera vez hay aquí un Gobierno de pie que le dice al mundo: “nosotros respetamos al mundo y el mundo está obligado a respetar a Venezuela y a su pueblo”.
Manifestó: “Tengo la más profunda convicción que nosotros pasaremos por encima de todas las dificultades que aparezcan en la marcha, porque nos mueve un amor muy grande, porque lo que nos mueve es sublime, lo que nos mueve es la vida misma, es el amor, profundo amor y eso no se detiene muy fácilmente”.
Agregó, “El 4 de febrero, hace 8 años, nosotros traíamos humildemente un proyecto ya más o menos elaborado. La consigna fundamental del 4 de febrero era Asamblea Constituyente Bolivariana y Revolucionaria, plenipotenciaria y soberana. Esa era la consigna central del 4 de febrero de 1992. Fí- jense, apenas un año después lo que ha pasado, lo cual indica que el proceso no ha perdido su esencia, que el proceso se ha consustanciado con la realidad nacional, con la esencia popular. En apenas un año la gente tiende a no creerlo, la gente por allá de Europa, de los Estados Unidos, de esos mundos lejanos del Asia, cuando leen lo que en Venezuela ha pasado el último año, lo primero que dicen es: “esto no puede ser, increíble”. Yo les digo: “Increíble, pero cierto”.
Con sentimiento también contó lo que como padre, hijo y ser humano le tocó vivir aquel 4 de febrero de 1992. “A esta hora, 9:25 minutos, hace 8 años ya yo era, junto a mis compañeros, prisionero. Ya estábamos encerrados en el viejo Cuartel San Carlos, pero les juro que a esa hora, 9 y media de la noche del 4 de febrero, nosotros jóvenes, nosotros soldados, tras las rejas, adoloridos, lo que más pensaba uno era en los hijos. Cómo lloraba yo esa noche pensando en Rosa Virginia, que tenía apenas 12 añitos, y a esa hora ya ella sabía que papá estaba preso (…) Lloraba por María Gabriela, que por ahí anda ya casi con 20 años y tenía 11; lloraba por Huguito Rafael (…). Lloraba por los recuerdos, lloraba por los caídos, lloraba encerrado junto a mis compañeros; pero jamás a esa hora de hace 8 años, jamás de los jamases, más allá del silencio de los barrotes del Cuartel San Carlos, más allá de la noche oscura de aquel 4 de febrero, más allá de las lágrimas que bañaban el pecho del soldado, más allá del rumor seco y callado de la prisión, más allá de las miles de preguntas que palpitaban en el pecho, más allá de la desesperanza de una derrota pasajera, más allá del frío de la prisión, jamás de los jamases nos imaginábamos que el inmenso, el grandísimo, el estruendoso resurgir de un pueblo que asumió la revolución y que cogió el camino y que tomó las calles y que tomó las ciudades y que tomó los campos y que salió de nuevo una vez más con su bandera, con su sueño, con su heroísmo, con su coraje, con su dignidad. Por eso, 8 años después de aquello, junto a mis compañeros, junto a mis amigos, junto a mis soldados, yo digo delante de Dios y delante de ustedes, con todo lo que uno tiene por dentro: Gracias Dios mío, porque valió la pena el sacrificio”.
Partió la historia en dos
En el 2001 desde el Campo de Carabobo, el Ara- ñero de Sabaneta manifestó que el 4 F de 1992: “es un día que sin duda partió en dos la historia venezolana (…). Se trata de una fecha histórica, sin duda alguna, una fecha que marcó el principio del fin del puntofijismo que durante casi medio siglo destrozó buena parte de Venezuela”.
Agregó: “Se trata, al mismo tiempo, de una campanada, de un llamado de alerta, de un toque de corneta que salió de las filas militares bolivarianas y llamó a un pueblo que siguió, como sigue hoy y continúa hoy apoyando un proceso que, gracias a Dios, tomó el camino pacífico, tomó el camino democrático y eso es bueno recordarlo porque nunca hubo en la mente ni en la acción de los militares bolivarianos del 4 de Febrero ningún plan, ninguna intención dictatorial. No, lejos estamos y siempre estuvimos, de ese camino”.
El 4F detuvo el plan neoliberal
El cuatro de febrero no solo fue la estocada mortal del puntofijismo. El cuatro de febrero, le dimos también en Venezuela para comenzar, la estocada mortal al neoliberalismo salvaje que casi acaba con los pueblos de este continente (…). Si no hubiese ocurrido el cuatro de febrero tengan ustedes la seguridad que ya PDVSA habría sido privatizada hace tiempo, para poner un solo ejemplo (…)”.
La frase anterior la pronunció el Comandante Eterno, en el 2002, durante el décimo aniversario de la rebelión cívico-militar del 4F de 1992, día en que también manifestó que: “El cuatro de febrero detuvo en seco el plan neoliberal de entregar a Venezuela al gran capital transnacional, esa es una de las glorias de aquel día memorable”.
Asimismo destacó que “el cuatro de febrero, fue un día de muerte y de parto, fue un día de fin y comienzo”.
“Claro, ese día le dimos la estocada mortal al pacto de puntofijo y ahí está debatiéndose entre los muertos polí- ticos de la historia y no van a volver (…). Así que el cuatro de febrero fue eso, la muerte de un régimen deslegitimado, pervertido y carcomido que ya no le prestaba ningún bien a Venezuela. Pero el cuatro de febrero al mismo tiempo, generó la fuerza que fue capaz de parir una nueva Patria”, agregó.
Una rebelión moral
Desde el Poliedro de Caracas, el 4 de febrero de 2003, Chávez manifestó que el 4F de 1992, “fue una rebelión moral, una rebelión de dignidad, una rebelión que interpreta el sentimiento de las grandes mayorías nacionales (…). No fuimos nosotros los hombres del 4 de febrero apoyados por estas cúpulas, por “los amos del valle” o por los due- ños de las televisoras y de los grandes medios de comunicación. Nosotros salimos con lo que teníamos a la mano, con nuestro corazón, con nuestra dignidad, salimos a batallar por la patria. No manipulados por nadie sino impulsados por nuestra propia conciencia”.
Dijo que el Bolívar revolucionario renació el 4 F de 1992. “La madrugada del cuatro de febrero, volvió Bolívar el verdadero”.
Agregó: “Ese proyecto tenemos que profundizarlo y no solo en Venezuela, sino hermanarlo y profundizarlo con los hermanos de la América latino-caribe- ña, porque el proyecto de Bolívar no solo es para Venezuela, el proyecto de Bolívar es un proyecto continental de esta tierra de indios, negros, blancos, de esta tierra mágica de la América LatinoCaribeña, este proyecto anda por allí, necesario es profundizarlo y discutirlo”.
“También al 4 de Febrero habrá que deberle una de las columnas más fuertes sobre las que se sustenta hoy la República: la unidad cívico-militar”.
Y aunque pareciera que esta frase la hubiese dicho hoy, 4 de febrero de 2015 cuando la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) está siendo víctima de una campaña nacional de descrédito por parte de sectores de la derecha, Chávez un día como hoy, pero en el 2003, expresó: “Saludos desde aquí a todos los soldados de Venezuela, a los militares venezolanos que también están siendo atropellados por esta oligarquía grosera, iracunda, desesperada. Pero los soldados de la patria están conscientes de que ellos están en el medio también de una batalla por el pueblo, por la República, por la Constitución y por el futuro de Venezuela”.
Respaldo a la FANB
“La Fuerza Armada Venezolana, más nunca debe ser utilizada como lo fue por la oligarquía criolla, por las cúpulas, por las elites poderosas que a Venezuela dominaron desde siempre y por sus aliados internacionales contra el pueblo venezolano. Porque eso ocurrió aquí, el Ejército Libertador de Suramérica pasó en las dé- cadas precedentes a 1992, a ser utilizado como si fuera un ejército de ocupación en su propia territorio, para arremeter contra su propio pueblo, máxima expresión de esta degeneración, máxima expresión de esta desviación está allí grabado en la memoria de los venezolanos para siempre la masacre del 27 de febrero de 1989”, expresó Chávez desde el Hipódromo de La Rinconada un día como hoy, pero en el 2004.
“El espíritu de la unidad popular, el espíritu de los militares patriotas se ha reivindicado, pero esa misma clase oligárquica, esos mismos intelectuales de la oligarquía utilizando los medios de comunicación que posee la oligarquía pues se han dedicado (…) –tiene doce años, eso no es nuevo para nada- Doce años bombardeando el cuatro de febrero y el 4 de febrero hoy está más agigantado que nunca en la historia venezolana”, agregó.
Ese día también dio nuevamente una muestra del amor que sentía por su familia. “quiero hoy, darle un saludo muy especial y bañar con mi amor a personas que uno quiere mucho y que sé que un día como hoy aquél 1992, comenzaron a sufrir mucho también y han sufrido y han sentido el impacto de todo esto, me refiero en primer lugar a mis padres Hugo de Los Reyes Chávez, a mi madre Helena y en ellos dos a los padres y a las madres de todos los que un día como hoy a esta hora o habían muerto ya o estábamos siendo encarcelados en las mazmorras de aquella falsa democracia, y de manera muy, pero muy especial a mis hijos Rosa Virginia, María Gabriela, Hugo Rafael y Rosinés”.
Continuó expresando su afecto por sus hijos: “En este día muy especial les manifiesto el más grande de los amores que se puedan sentir en el pecho ¡Los amo muchachitos! ¡Los amo infinitamente! (…). Y les pido perdón por los sufrimientos y los sinsabores, pero así es la lucha por la patria y así somos nosotros los hombres y las mujeres que dejamos todo, como lo dijo el Padre Libertador “El que abandona todo por ser útil a su país, no pierde nada y gana cuanto le consagra”.
No somos golpistas, somos revolucionarios”
“Fue aquel un movimiento de muchachos patriotas, algunos todavía nos llaman golpistas, allá ellos. Nosotros no somos golpistas, nosotros somos revolucionarios, un movimiento revolucionario, un movimiento patriótico”, manifestó Chávez un día como hoy, pero en el año 2005, desde el Cuartel Cipriano Castro, hoy conocido como Cuartel de La Montaña, morada donde precisamente descansa el Líder de la Revolución Bolivariana.
En esa oportunidad aseveró que: “golpistas son los que se unen a la oligarquía para atropellar a su propio pueblo, golpistas son los que pretenden instalar en Venezuela una dictadura, o pretendieron instalarla; golpistas son y apátridas los que se arrodillan al imperialismo norteamericano. Nosotros somos antiimperialistas, revolucionarios, bolivarianos, y cada día somos más y lo somos en mayor profundidad”.
Derrotar al imperio
Desde la avenida Bolí- var de Caracas y ante una multitud que marchó para conmemorar los 14 años de la rebelión cívico-militar, Chávez destacó un 4 de febrero de 2006, cuando arrancó la Batalla de Santa Inés con mira a las elecciones presidenciales del 3 de diciembre de ese año, que: “esta batalla nuestra es en verdad contra el imperio norteamericano y que vamos a necesitar mucha astucia, mucha inteligencia, mucho talento estratégico, mucha unidad, mucha conciencia, mucho trabajo, todos los días para derrotar una vez más al imperio norteamericano y su pretensión de sabotearnos el proceso electoral del tres de diciembre de este año”.
También dijo: “Quienes han estado vomitando sobre América Latina durante casi dos siglos son los salvajes imperialistas de Estados Unidos, pero se les va acabar, ahora tendrán que vomitarse ellos mismos porque América Latina ¡Despierta! ¡América Latina se levanta y los pueblos de América Latina escribirán en este siglo la página más grande de toda su historia!”.
Unidad, unidad
“El 4 de febrero fue un rayo que iluminó la oscuridad, Venezuela se hundía. 15 años después, General Campos aquí estamos pueblo y soldados juntos levantando a Venezuela, hemos sacado a Venezuela del abismo y la llevaremos hacia el sitial que le corresponde, sitial soñado por nuestro máximo líder histórico, general en jefe y Libertador Simón Bolívar”, señaló desde el Paseo Monumental de Los Próceres, un 4 de febrero de 2007, cuando se realizó un desfile con motivo del XV Aniversario del Día de la Dignidad.
Asimismo reiteró el llamado a la unidad: “continuemos fortaleciendo la unidad, la unidad de la Fuerza Armada, la unidad del pueblo y de todos los factores revolucionarios de todas las corrientes políticas, de todas las corrientes y sectores sociales nacionalistas, bolivarianos, revolucionarios, socialistas. Unidad, unidad, unidad, esa debe ser nuestra divisa, proclamemos la unidad y construyámosla cada día con mayor extensión y con mayor profundidad, unidad decía Bolívar, sólo unidad nos falta para completar la obra de nuestra regeneración”.
El imperio no descansará
El 4 de febrero de 2008 desde la 41ª Brigada Blindada del estado Carabobo, indicó que: “el imperio no descansará compañeros, compañeras, camaradas, para tratar de frenar esta revolución que nació el 4 de febrero de 1992, y utilizará sus lacayos, utilizará y seguirá utilizando sus peones en distintas partes del mundo”.
En ese sentido recalcó que: “aquí mismo en Venezuela tenemos una quinta columna de pitiyanquis, de lacayos del imperialismo que todavía conservan un poder importante en sus manos, hay que reconocerlo, poderes mediáticos con los cuales todos los días bombardean a nuestro pueblo, y bombardean a nuestra sociedad (…) utilizando la muy conocida estrategia goebbeliana de repetir una mentira todos los días hasta que mucha gente comienza a creer que aquella mentira es verdad. Tratando de convencer al mundo de que Venezuela se está hundiendo, de que aquí hay una dictadura, de que este es un gobierno que viola los derechos humanos, que es un gobierno que persigue, tratando de que el mundo crea y de que nuestra pueblo también dude de los éxitos de nuestra revolución; repitiendo una y mil veces que Venezuela se hunde en la miseria, en la pobreza, en la corrupción, de todo eso tenemos todavía por supuesto, recibimos una herencia terrible de un país despedazado y hundido por esos mismos que nos atacan; pero nadie puede dudar, nadie debe dudar acerca de los grandes avances que en apenas 9 años ha logrado el gobierno revolucionario”.
Destacó que el “ataque adversario vendrá por todos los flancos, estamos obligados a frenar esos ataques y luego a derrotarlos con el contraataque revolucionario. Estamos obligados a hacerlo, todos unidos”.
“Hoy compañeros, compañeras es 4 de febrero, mañana también será 4 de febrero, el 4 de febrero no ha terminado, el 4 de febrero no terminará jamás, porque el 4 de febrero es la vida misma, porque el 4 de febrero es la patria misma, ¡qué viva el 4 de febrero, qué viva la Revolución Bolivariana!”, agregó.
Acción quijosteca
“Pudiéramos decir que el 4 de febrero fue realmente una acción quijotesca, sí, quijotesca. Hecha por quijotes, jóvenes quijotes, soldados, soldados; y ciudadanos, que también se convirtieron en soldados aquel día, sin serlo, o sin haberlo sido”, comentó en el 2009 desde la avenida Constitución de Maracay, estado Aragua.
Llamó a “que seamos cada día, independientemente del puesto que nos ocupe, o que nos toque ocupar en la Revolución, en el proceso bolivariano, que seamos consecuentes con el sueño, con la fuerza mística de aquella jornada memorable, que partió en dos el tiempo histórico venezolano, que adelantó la entrada de Venezuela al Siglo XXI, y que señaló el sendero de la Revolución Bolivariana, de la Revolución socialista”.
El 4F es el pueblo
En el 2010 desde el Patio de Honor de la Academia Militar de Venezuela, resaltó que “el 4 de febrero hoy es el pueblo todo, el 4 de febrero hoy, 18 años después, somos los soldados todos, cada soldado del Ejército Bolivariano, de la Armada Bolivariana, de la Aviación Bolivariana, de la Guardia Nacional Bolivariana, de las milicias bolivarianas debe llevar esa fecha 4 de febrero, ese código 4 de febrero como compromiso irrenunciable de batalla por la independencia de Venezuela, la independencia, la independencia, la independencia”.
Fortalecer la conciencia revolucionaria
“Las fuerzas de la derecha venezolana, seguirán haciendo todos los esfuerzos para tratar de frenar esta Revolución. En nuestras manos está impedirlo, y para ello se requiere, seguir fortaleciendo la conciencia revolucionaria, la unidad del pueblo como ya he dicho, pero la derecha venezolana ¡jamás volverá a gobernar Venezuela!, ¡más nunca volverán!”, expresó el 4 de febrero de 2011 desde la avenida Sexagenaria, Valencia, estado Carabobo.
En esa oportunidad dijo que el 4 F de 1992 “marcó la tumba histó- rica al Pacto de Punto Fijo. El 4 de febrero parió la patria, parió un mundo nuevo, parió un pueblo nuevo. Por eso digo, cristiano como soy, creyente como soy, gracias Dios mío, parecía imposible”.
Manifestó que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) hoy es la vanguardia.
“Hoy, la vanguardia, la vanguardia hay que sostenerla, hay que fortalecerla, la vanguardia hoy es el partido, tiene que serlo, una organización coherente, con un proyecto ideológico, político. El Partido Socialista tiene que convertirse en la gran vanguardia de los movimientos sociales, de los movimientos populares. Y lo voy a decir también, el Ejército, el Ejército y cuando digo el Ejército, me refiero también por supuesto, a la Marina de Guerra, a la Fuerza Aérea, a la Guardia Nacional y a la Milicia. El Ejército, tiene que seguir conformado como una vanguardia revolucionaria del pueblo”, exclamó.
“Y el pueblo organizado, el pueblo y esas distintas corrientes de lucha popular, los más diversos movimientos sociales, pero unidos”, agregó.
Militares chavistas
Fue el 4 de febrero de 2012, precisamente cuando se cumplían 20 años de la Rebelión cívico-militar del 4F de 1992, que el Comandante Eterno, acudió en público a una conmemoración de tan importante fecha.
Ese día el desfile en honor al Día de la Dignidad Nacional tuvo lugar en el Paseo Monumental de Los Próceres en Caracas, evento al que asistieron los presidentes de Cuba, Bolivia y Nicaragua, Raúl Castro, Evo Morales y Daniel Ortega, respectivamente, así como otras autoridades internacionales.
En cadena nacional de radio y televisión, Chávez manifestó que la derecha, “se molesta mucho. Porque ellos quisieran tener los generales del 11 de abril de 2002 que traicionaron al pueblo y nos traicionaron a nosotros, la confianza que en ellos pusimos. Usted recuerda, la oligarquía venezolana quisiera tener generales como los que se fueron a Plaza Altamira aquel año 2002, esos generales más nunca volverán a existir en Venezuela porque de ahora en adelante tendremos generales, almirantes, oficiales y tropas revolucionarios (…). Antiimperialistas, socialistas y chavistas, para que les duela más a la burguesía y al imperialismo”.
Exclamó: “Así como aquí en mi corazón está la Patria, está el pueblo venezolano, aquí en mi corazón está la Fuerza Armada Venezolana porque soy un soldado, eso es lo que yo soy en esencia, un soldado de esta Patria, de este pueblo. Y yo además estoy seguro que en el corazón de la Fuerza Armada Bolivariana de Venezuela ahí estoy yo también, en el corazón de la Fuerza Armada, y por eso lo vuelvo a decir, la Fuerza Armada Bolivariana es chavista, duélale a quien le duele, rásquese quien se rasque, dígase lo que se diga...”.
“Y nosotros, pueblo y soldados, 20 años después aquí estamos, no nos queda más sino afincar el paso, afinar el rumbo y seguir la marcha con nuestros muertos dentro de nosotros mismos, con los que dieron su vida por esta Revolución y la siguen dando, con el juramento aquel que viene desde el Monte Sacro, el Samán de Güere, el Roble, el Samán, el juramento de los monolitos, el juramento de la Patria pues: No daremos descanso a nuestros brazos ni reposo a nuestras almas, hasta que hayamos liberado definitivamente a la Patria del atraso, del subdesarrollo y hayamos construido en esta tierra el socialismo de la nueva era, el socialismo del Siglo XXI”; agregó.
Un abrazo infinito para mi pueblo
Un año después Chávez recordó y conmemoró el 4 de febrero de 1992, a través de una carta, que fue leída por el entonces vicepresidente de la República, Nicolás Maduro, en la Plaza Pagüitas, en Caracas, lugar donde finalizó la movilización que tuvo lugar ese día en el Distrito Capital por motivo del XXI aniversario de la rebelión cívico-militar.
En la misiva, que fue reseñada en la página web del PSUV, Chávez expresó: “El 4 de febrero fue un día que generó fuerzas que todavía están en expansión, el 4 de febrero no ha terminado, su espíritu insumiso debe acompa- ñarnos cada día porque los poderes que enfrentamos desde hace más de dos décadas persisten aún en su intento de detener el curso de la historia en Venezuela, en nuestra América y en el mundo, son los poderes que amenazan con destruir a la humanidad y el planeta”.
También dijo: “el por ahora de hace 21 años es hoy un para siempre del pueblo bolivariano”.

 El Comandante Eterno se despidió en su carta de la siguiente manera: “Desde mi corazón de soldado, vaya un abrazo infinito para mi Pueblo, para mi Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Siéntanme entre ustedes, en este Día de la Dignidad Nacional; estoy con ustedes, llevando la boina roja y el brazalete tricolor, multiplicado en el amor popular, en el amor que me llena y me da vida”.
Publicar un comentario