"El Estado no puede seguir financiando empresas improductivas "

VICTOR HUGO MAJANO
Ciudad Ccs

Con el aporte de los trabajadores de más de 150 unidades productivas fue elaborado durante el mes de diciembre de 2014 el plan de crecimiento y expansión económica 2015-2016 Hugo Chávez Frías, encargado por el presidente venezolano Nicolás Maduro con el fin de rescatar y reimpulsar las empresas ocupadas, recuperadas, nacionalizadas y creadas (ORNC).

Una primera conclusión que lanza sin titubeos el economista Juan Bautista Arias, comisionado presidencial para coordinar el estudio, es que “el Estado no puede seguir financiando empresas que no son productivas”.
 La frase es producto de la revisión del modelo de financiamiento que se venía usando en centenares de centros de producción, donde los aportes del fisco no están atados a unos resultados expresados en niveles de productividad.
Juan Arias, comisionado presidencial del sistema de empresa recuperadas

 ¿Cuál es el balance actual del desempeño de esas empresas?
--Creo que Aceites Diana es la más emblemática entre las empresas exitosas a pesar de haber tenido varias juntas directivas y haber sido víctima de una campaña de difamación. Todas las evaluaciones que se han hecho han revelado que Diana ha estado gozando de una muy buena administración. Ha incrementado la producción al doble en un lapso de cinco años. Además, los trabajadores sienten que esa empresa es de los trabajadores, del pueblo; da gusto escucharlos. En contrapartida, hay un conjunto de empresas del área agrícola que presentan el peor desempeño. Sin ánimo de buscar culpables hay que admitir que no hemos tenido éxito allí. Creo que hay que hacer una revisión profunda de todas las estructuras y sistemas que hemos creado para hacer productivas estas empresas...porque no han funcionado.

Industrias Diana es el paradigma para el nuevo modelo


Remuneración y productividad
 --¿Estas son empresas que operan instalaciones agrícolas que fueron rescatadas por el Estado?
---Sí, algunas tenían un nivel de producción que era bajo, pero lo triste es que hoy el nivel de producción es peor.
 --¿A qué puede atribuirse ese fracaso?
--Hemos sido víctimas del rentismo petrolero. No sólo la burguesía funciona con esa lógica, sino que otros venezolanos también lo hacen, es una cultura. Por ejemplo, en muchas de estas empresas los ministerios a los que están adscritas pagan los sueldos, haya o no producción. Ese sistema de remuneración está divorciado de la producción... ¿para qué producir si mi remuneración está asegurada? Tal vez este modelo se justificaba en un primer momento, pero ya no. O producimos o producimos. Pero, por allí está la comuna El Maizal, con índices de productividad por hectárea que doblan el promedio nacional. Eso indica que otro modo de producir es posible.
 -¿Pero ese mecanismo es un aporte directo del Estado o es una especie de crédito o préstamo?
--No, está definido así (como un aporte) y es un mecanismo que no estimula la productividad. En todo caso existe en la clase obrera conciencia de que estas prácticas no son sanas. Ejemplo de ello son los trabajadores de La Gaviota, agradecen que el Estado les garantice el sustento, pero lo que más desean es producir y ganarse sus salarios con su trabajo. Los trabajadores debemos producir y no se justifica que el Estado financie empresas indefinidamente, menos aun si no son productivas, bien sea que estén en manos de la burguesía o en manos de los trabajadores. Las empresas deben ser sustentables. Debemos ir a un esquema donde se emule moral y materialmente al trabajador.
 --¿Eso quiere decir que si esa empresa está ganando dinero el trabajador debe recibir parte de esos beneficios?
--Claro, está en la ley, y que además sea una empresa donde el trabajador participe en la toma de decisiones, que haya un empoderamiento de los trabajadores en la administración de la empresa.
 --¿En esas empresas agrícolas no hubo ese proceso?
--No, de hecho muchos de esos gerentes son personas que no habitan en las regiones donde funcionan esas empresas. La mayoría viven en ciudades como Caracas o Maracay y apenas van de visita a estas unidades productivas de vez en cuando. Por supuesto, ese esquema no puede funcionar. Los compañeros que asumieron esas funciones tal vez son unos excelentes cuadros políticos, pero no fueron unos buenos gerentes.
 --¿Sólo fueron ineficientes o también se puede hablar de situaciones de corrupción?
--No tengo elementos sobre eso ni me corresponde a mí determinarlo.
 --¿Cuáles son las claves para recuperar esas empresas?
--Un plan de rescate que parta de los mismos trabajadores. Los que mejor saben lo que se debe hacer para reflotar esas empresas son sus mismos trabajadores, porque conocen el potencial que hay allí. Y además están hartos de que les nombren gerentes que no viven en el pueblo ni están comprometidos con el pueblo, con la Revolución.

Las empresas agrícolas recuperadas no han logrado aumentar su productividad


Voluntad política y cambio de modelo
 -¿Qué tan difícil es entrar a esas empresas y desmontar los mecanismos que se apoderaron de su administración?
--Yo creo que es un asunto de voluntad política. Los ministros que tienen a su cargo esas carteras de empresas son los que tienen la responsabilidad primera de decidir allí, pero creo que el Presidente va a terminar decidiendo, pues ya ha dicho que se pondrá a la cabeza de esta ofensiva productiva. Y yo celebro que así sea porque muchos ministros le han dado largas a estos problemas. No han tenido capacidad de respuestas rápidas porque los agobia el día a día. Una sola empresa, por muy pequeña que sea, requiere cantidad de decisiones cada día. Estoy convencido de que muchos de estos cambios los decidirá el propio Presidente y uno de esos cambios será el del modelo de financiar, por tiempo indefinido, la nómina de empresas que están en proceso de recuperación. Y hay que ponerle un plazo a esos procesos. Seis meses o un año podría ser suficiente.
 --¿Cómo integrar a los consumidores en esos procesos de producción?
--No hemos organizado al pueblo como consumidor y creo que eso debe ser una línea de trabajo para los próximos días en el marco de la guerra económica.
 --¿En ese contexto los consumidores también deberían estar en la administración de las empresas?
No lo tengo claro aún, pero una de las cosas que estamos haciendo es fortalecer la organización de los trabajadores y fomentando la Contraloría Obrera Productiva en cada empresa, públicas y privadas. Este es un mecanismo para tener el control de lo que entra a la empresa, las cantidades, a quién se le compra, así como del proceso productivo, y también de a quién se le vende, en qué cantidades, cuándo sale… y si lo que salió de una empresa le llegó a la otra que produce o distribuye.

El Estado asume empresas quebradas por la burguesía
Las empresas que ha venido asumiendo el Estado venezolano son aquellas que han sido quebradas y abandonadas por sus propietarios y no las que se encuentran plenamente productivas, afirma de entrada el economista Juan Bautista Arias, comisionado del Sistema Presidencial de Empresas Ocupadas, Recuperadas, Nacionalizadas o Creadas.
“Es algo alocado que mucha gente se haya creído el cuento de que el Estado ha expropiado empresas exitosas y después las ha quebrado, cuando la verdad es lo contrario”, precisa.
Asegura que, ante esas situaciones, el Estado, para proteger a los trabajadores y a sus familias, ha intentado rescatar las empresas.
Pone como ejemplo la Fábrica Nacional de Válvulas, una empresa propiedad del expresidente de Pdvsa, Andrés Sosa Pietri, quien al mismo tiempo actuaba como proveedor de equipos de la industria petrolera.
“Ese hombre estuvo vinculado con el golpe de Estado y el sabotaje petrolero de 2002, y cuando todo eso fracasó se fue y abandonó a los trabajadores”, explica.
Sin embargo, agrega, eso no lo explican los medios comerciales de información, pues no muestra la corrupción de esa burguesía y la forma como se apoderaban de los recursos del Estado.
Afirma que la tarea de recuperar las unidades productivas abandonadas es titánica, pues esa incipiente burguesía industrial venezolana en realidad era importadora de insumos y sus productos no son competitivos internacionalmente, salvo alguna excepción.
Plantas industriales abandonadas por las transnacionales han sido asumidas por el gobierno


Arrastre o Palanca
Por otra parte, Arias propone que las empresas públicas que manejan importantes recursos económicos como Pdvsa, Corpoelec, Hidroven o Sidor, por nombrar algunas, comiencen a jugar un papel de promotoras de este reimpulso productivo.
“¿Cómo? Deben privilegiar en las compras la producción nacional. Hay gerentes que hasta ahora han preferido importar equipos y materia prima y  no pocas veces lo hacen porque para ellos el negocio está en trabajar con dólares. No en apoyar la industria nacional y la eficiencia del sistema. Quien así actúa no es chavista, eso es seguro”, puntualiza.

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