Siete claves para enfrentar el Golpe Económico en Venezuela

Desde finales de año 2012 Venezuela y la Revolución Bolivariana han estado sometidas a un persistente ataque a su economía a través de mecanismos propios de la lógica del capital con el fin de dificultar la circulación de bienes esenciales y así causar perturbaciones graves en la calidad de vida de los ciudadanos.

Este ataque, con esos mecanismo, ha sido calificado por el presidente Nicolás Maduro como una “guerra económico” y su objetivo es crear las condiciones materiales para provocar el derrumbe del proceso de inclusión social y de construcción de una alternativa al capitalismo iniciado por el Comandante Hugo Chávez, y que tiene como fin concreto la transición al socialismo.

La ideología dominante y los mecanismos simbólicos del capitalismo han intentado presentar ese ataque y sus consecuencias como un producto de las actuaciones del Gobierno Bolivariano, cuando en realidad obedece a un plan deliberado orquestado por la burguesía comercial-importadora y sus aliados empresariales multinacionales quienes no le perdonan al pueblo venezolano que una parte de la renta petrolera se haya destinado a la salud, la educación, obras y servicios públicos y en general a asegurar la inclusión social y reducir la pobreza.

Algunas claves para entender este fenómeno son estas:

UNO. La burguesía comercial-importadora viene intentando desde el triunfo del presidente Chávez en octubre de 2012, el sabotaje al comercio a través de la reducción de las cantidades de algunos bienes esenciales. Esto lo ha hecho a través de mecanismos como la restricción a la producción en las plantas industriales, con el argumento de no contar con las divisas requeridas para la importación de materia prima. Asimismo han usado limitaciones al tránsito y distribución de las mercancías, el contrabando de extracción y el uso de canales no formales de comercialización como la buhonería y el “bachaqueo”.

El fin último de estas acciones es crear condiciones de descontento, inestabilidad y eventualmente reacciones violentas que provoquen una situación de ingobernabilidad. Por eso se ha definido que la “guerra económica” es parte de un plan para un “golpe de Estado económico”.

DOS. La burguesía venezolana siempre ha intentado apropiarse de la renta petrolera, cuyo control ha estado formalmente a cargo del Estado. Una capa de esa burguesía, la industrial, logró desarrollar sus actividades y capitalizar sus activos, a través de créditos y aportes de recursos públicos orientados “sustituir importaciones” e industrializar el país. Sin embargo ese empresariado no logró adquirir la capacidad para competir globalmente y el propio capitalismo mundial lo destruyó entre los años 80 y 90. A esa capa pertenece el líder opositor Leopoldo López, nieto y sobrino de Eduardo y Eugenio Mendoza Goiticoa, los representantes más característicos de esa burguesía.

Otra capa de la burguesía es la llamada comercial-importadora, vinculada con las grandes empresas transnacionales de bienes de consumo masivo. Esta se apodera de la renta a través de acceso a las divisas, requeridas para adquirir los bienes en el mercado internacional, y a través del comercio al detal donde se apropia de los ingresos salariales o por transferencias directas que le haga el Estado a la población.

TRES. Con el inicio de la Revolución Bolivariana Chávez decidió destinar una buena parte del ingreso petrolero a pagar la “deuda social” con el pueblo venezolano. Eso significó la transferencia de recursos directamente y en cantidades significativas para la educación, la salud y reivindicación en obras y servicios para los ciudadanos excluidos. Las misiones educativas, desde la alfabetizadora Misión Robinson hasta la universitaria Misión Sucre, las de salud, como Barrio Adentro con sus consultorios populares y CDI, se tradujeron en la reducción de la pobreza y la exclusión. Asimismo la construcción de obras de infraestructura, víalidad, sistemas masivos de transporte, hasta llegar a la Gran Misión Vivienda que ha entregado más de 600 mil viviendas a familias anteriormente marginadas, y que se propuso una meta de 3 millones de hogares entre 2013 y 2019.

CUATRO. La burguesía comercial-importadora ni la industrial vinculada con el capital mundial, no le perdonó a Chávez haberle limitado el acceso a la renta petrolera de la cual se apropiaba casi en su totalidad. Por eso nunca ha dejado de desarrollar planes golpistas de distintas formas.

En 2002 utilizó a una parte de los trabajadores petroleros (y a los partidos políticos que expresan sus intereses) para derrocar al gobierno con la paralización de la principal maquinaria de producción de recursos de la Nación, es decir, PDVSA.

Y actualmente utiliza su red de importación, distribución y comercialización para presionar al gobierno con el fin de exigir un acceso irrestricto a las divisas y ajustes de precios que les permitan elevar su tasa de ganancia y la cuota de la renta petrolera. Y además crear las condiciones para un golpe de Estado económico.

CINCO. El gobierno bolivariano del presidente chavista Nicolás Maduro ha resistido el chantaje de esa burguesía para apropiarse de la totalidad de los ingresos del petróleo y su pretensión de que se desmonten los sistemas de salud, educación y construcción de viviendas e infraestructura desarrollados por Chávez para el pueblo venezolano. Al mismo tiempo ha atendido los requerimientos de divisas para garantizar las compras de insumos y bienes en el mercado internacional por parte de las empresas de la burguesía nacional y sus aliados transnacionales. Para eso ha debido extremar los controles y garantizar que las divisas otorgadas sean efectivamente necesarias y se utilicen en forma eficiente.

SEIS. Pese a la disposición del gobierno chavista una buena parte de esa burguesía ha insistido en sus acciones de sabotaje al comercio agudizando el desabastecimiento programado y acusando al Estado de no asignarle a tiempo y en cantidad suficiente las divisas. Para realizar ese sabotaje han usado mecanismos propios de la lógica del capital como la creación de demandas artificiales, reducción de la oferta y la disponibilidad temporal de productos y el establecimiento de días, horas y modalidades diferenciadas para realizar las ventas. Asi como métodos delictivos, pero también propios del capitalismo salvaje, como el acaparamiento, el contrabando y la especulación estimulada y justificada por la escasez.

SIETE. Esta “guerra económica” tiene una expresión símboĺica y política en la llamada “guerra mediática”. Esa burguesía está acusando al gobierno bolivariano y al modelo de uso de los ingresos petroleros diseñado por el comandante Chávez, como culpable por la escasez planificada por ellos mismos. Por eso ahora corresponde a la militancia revolucionaria y chavista dar la pelea en ese escenario de lo simbólico y señalar si titubeos a los verdaderos responsables de esta agresión al pueblo venezolano. Para eso debemos usar todos los recursos, tanto aquellos más tradicionales, como volantería, agitación de calle, hasta la conversación directa, las redes sociales y la comunicación comunitaria.


Esta nota fue publicada originalmente por el semanario Cuuatro F del PSUV


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