Un abuso más de agentes del CICPC en Higuerote: alerta de emergencia

Esta es una nota de emergencia, del tipo rompa el vidrio y toque el botón. Lo que quiero es evitar que a mi compadre Roseliano Briceño, un campesino de la parte alta de Portuguesa, le vayan a "echar una vaina", que puede ser "sembrarle" drogas o armas, y quizá hasta matarlo en un "enfrentamiento" con la policía.

Ayer (es decir, el domingo 25) una comisión del CICPC (la policía técnico-judicial de Venezuela) llegó a su residencia en una urbanizacion de Higuerote, municipio Brión del estado Miranda, en la costa barloventeña.

Por suerte él no estaba. Sólo se encontraba su hijo mayor, un adolescente de 16 años, a quien le ordenaron mantenerse afuera. Los hombres ingresaron a la vivienda y aparentemente revisaron con cierto empeño buscando algo. Lo que fuera no lo consiguieron y se retiraron, no sin antes decirle al muchacho que su padre debía presentarse ante las oficinas de ese cuerpo policial en la localidad.

Para no alargar la historia es suficiente decir que eso ocurrió luego de que Roseliano sostuviera una discusión con otro vecino que visita el lugar como temporadista los fines de semana. El le reclamó porque el vecino venía señalándolo hacía varias semanas como responsable del robo de unas vacas. Antes había insinuado que Roseliano (quien reside permanentemente en la urbanización) tendría que ver con uno o dos hurtos ocurridos en el sector.

Si bien podría ser suficiente decir que sí Roseliano fuera ladrón (o se tuviera la sospecha de que lo fuera) no sería mi compadre, es mejor precisar que él mismo ha sido víctima de delincuentes. Hace poco más de un año lo asaltaron en la entrada de la urbanización y le quitaron su motocicleta y unos 3 mil bolívares.

Lo cierto es que el vecino en lugar de entender de razones, prefirió buscar el apoyo de unos agentes de policía que no tuvieron dudas para cometer un acto absolutamente ilegal y haciendo mal uso de su autoridad.

Aún no se sabe porque lo hicieran de esa forma tan burda. Quizá por amistad, o por dinero o por alguna promesa, pero el hecho es que abusaron de sus cargos y ejecutaron un acto contra las garantías ciudadanas.

Hoy (este lunes) Roseliano presentó la denuncia del abuso ante la fiscalía. En una de las oficinas del Ministerio Público, ubicada en Guarenas y con competencia en protección de derechos fundamentales, lo atendieron maravillosamente bien. Eso me lo contó por teléfono al final de la tarde.

Le registraron su denuncia y le ofrecieron garantías de investigar los hechos y de tomar las medidas para evitar que le "echen una vaina". Yo espero que así, y en parte por eso lo escribo. Para el registro.

Y además porque ya me ha pasado que gente ha muerto mientras yo me he quedado con sus historias guardadas. Ahí se los dejo para el que quiera ayudar a redifundirla. Se los voy a agradecer.

Uno no puede dejar de pensar en la historia bizarra de la semana pasada cuando en la comisaría de El Valle (Caracas) del mismo CICPC el Sebin (polícia de seguridad de Estado) y la Fiscalía consiguieron a un comerciante "secuestrado" y por el que solicitaba un poco de plata. Ahora están presos casi todos los "funcionarios", pero el detenido-secuestrado casi que no la cuenta.




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