Opinión /El diablo y la “democracia made in USA” / Julián Rivas

Esta Asamblea Nacional con predominio perrorabioso nació de un engaño,
de un malestar social, y en cuestión de horas parece esfumarse la
ilusión de los incautos que votaron por la MUD el 6 de diciembre. Para
colmo, fue escogido como presidente el guacharaco, por demás
impertinente, que con boca sucia insultó a nuestro libertador Simón
Bolívar y al presidente Chávez. Por sus obras los conoceréis. Todo
anticomunista es un perro, dijo Sartre.

El asunto por lo demás es grave. Cómo se abusa con Venezuela. Parece
un país sin soberanía. El encargado de negocios de Estados Unidos se
presenta como garante de “la Asamblea”, mientras que el expresidente
colombiano Pastrana finge que es comisario del anglosionismo para
Venezuela. Los dos fueron las estrellas en el Parlamento. No lució el
Nuncio Apostólico, reaccionario y feudal. Los leguleyos favorables a
este desmadre exigen “respetar las reglas del juego”.


Qué curioso, Estados Unidos es el país del gobierno de Obama, quien
declaró a Venezuela “amenaza extraordinaria e inusual a la seguridad
nacional y política exterior estadounidenses”. Eso está vigente y los
opositores perrorabiosos muy felices. Y Pastrana es el mismo sujeto
que como presidente de Colombia inició el plan de instalación de bases
militares en Colombia, una amenaza para Venezuela. Además, Pastrana
como presidente es el padre del decreto 8 del Banco Central de
Colombia que legaliza las delictivas y especuladoras casa de cambio en
la frontera, la fuente del bachaqueo y la desestabilización de la
moneda venezolana. Qué ironías. Lenin advirtió hace rato: “Para
destruir un régimen burgués basta con destruir su moneda”. Hay que
reaccionar revolucionariamente. Sin vacilaciones. El pueblo es sabio.
Venezuela no caerá en manos del anglosionismo internacional.

Esta semana recordé un cuento de Isaac Bashevis Singer, sobre un
pícaro que ingresaba a la habitación de una mujer sola y desconcertada
ante su trecho vital, la violaba con el cuento de que era el Diablo, y
de paso, le ponía condiciones. Sí, Taibele y el Diablo, de Bashevis
Singer, escritor de origen judío polaco, que residió en Estados
Unidos, y que ganó el Nobel de Literatura.

El relato se ubica Lashnick, no lejos de Lublin, actual Polonia.
Cuenta que Chaim Nossen no soportó el dolor ante las enfermedades que
habían matado a sus hijos y esterilizado a Taibele, su esposa. Chaim
abandonó su esposa y se fue a vagabundear por el mundo.

Taibele se resignó a la soledad. Una noche ella contó a sus amigas una
historia que había leído en un libro sobre una joven judía, y un
demonio que la había deshonrado y vivía con ella como marido y mujer.
El asunto la desbordaba emocionalmente porque “ningún diablo se asusta
de los amuletos”, ahoga a quien revela secretos. “¡Ay de mí, que el
Señor nos proteja, que no nos ocurra una cosa igual! —exclamó gimiendo
una mujer”.

Por casualidad, pasó el pícaro Achinan (pudo llamarse Henry Ramos),
quien gozaba de la reputación de ser un bromista empedernido, incluso
de tener un tornillo flojo. Cuando escuchó la historia contada por
Taibele, prestó suma atención… “Era un individuo disipado, poseedor de
muchos recursos y triquiñuelas. Y en un instante perfiló su malicioso
plan”.

Algo de esto hace Henry Ramos cuando se monta en el carro del
representante diplomático gringo. Cree que eso lo protege.
Históricamente los diplomáticos gringos en Venezuela juegan el papel
de procónsules del demonio, del reino de las tinieblas, Gringolandia.

“Achinan penetró en el patio de Taibele, se ocultó y cuando vio que
Taibele se metía en cama y soplaba la vela, se deslizó al interior de
la vivienda. Taibele no había pasado el cerrojo a la puerta, ya que en
el pueblo nunca había habido ningún ladrón.

— ¿Quién es? —susurró, temblorosa.

—No grites, Taibele —le contestó Achinan, fingiendo la voz,
engolándola—. Si gritas te destruiré. Soy el diablo Hurmizah, el señor
de las tinieblas, la lluvia, el pedrisco, el trueno y los animales
salvajes. Soy el espíritu del mal que se casó con la joven de quien
has hablado esta noche. Y contaste la historia con tal realismo, que
oí tus palabras desde el abismo y sentí apetencia de tu cuerpo. No
intentes resistirte porque suelo llevarme a quienes me rechazan hacia
los montes de las tinieblas, el monte Sair, a un paraje agreste
desconocido del hombre, donde ni las fieras se atreven a penetrar,
donde la tierra es de hierro y el cielo de cobre. Y arrojo a mis
víctimas entre las zarzas y el fuego, entre los escorpiones y las
arañas, hasta que todos los huesos del cuerpo se convierten en polvo y
se pierden en los abismos tenebrosos por toda la eternidad. Pero si
accedes a mis deseos, ni un cabello de tu cabeza sufrirá el menor
daño, y te concederá la fortuna en todo cuanto emprendas.

— ¿Qué quieres de mí? ¡Soy una mujer casada!

— Tu marido ha muerto. Estuve en su entierro… Pero, aunque estuviese
vivo, nada te prohibiría acostarte conmigo, ya que las leyes de
Shulhan Aruch no nos conciernen a nosotros.

Así las cosas, con cuentos y mucha muela, más la erótica, supone uno,
el vivo se granjeó el cariño de Taibele. Ella se había acostumbrado a
Hurmizah y le amaba. Bashevis advierte: “Que Dios nos preserve de todo
aquello a que nos acostumbramos”.

Claro, “como todos los embusteros, Achinan poseía poca memoria. Al
principio había asegurado que los diablos eran inmortales. Pero una
noche le preguntó a Taibele:

— ¿Qué harás cuando yo me muera?

— ¡Pero los diablos no mueren!

— ¡Son llevados a otros abismos más profundos!

Bashevis asegura que cada pecado origina un demonio. Ya Henry Ramos
comienza a tener los suyos. Ofendió a Bolívar y a Chávez. Recordemos
que es adeco. La patada que va a llevar lo pondrá a orillas del
Potomac, en Washington.

Rameradas

A Lenín se atribuye la siguiente expresión: “El que te trata como
animal, trátalo como animal”.

Sin duda este sujeto que hace trinos parlamentarios, merece que lo
traten como es: una bestia. Insultar al Libertador y al presidente
Chávez es algo insólito, jamás conocido en la historia republicana en
lo que respecta al Libertador.

A veces hay que recurrir a las ciencias sociales para interpretar la
conducta de los sujetos. Como éste que ahora, en el otoño de su vida,
coge pantalla. Queda en evidencia el histrionismo y a fatuidad
perfumada que le caracteriza. Pero está muy vejete para andar soltando
malas palabras. Tan buen burgués.

Algunos sociólogos sostienen que las sociedades conservadoras y
represivas, como la burguesa en la que se formó este sujeto hoy
autoproclamado “presidente parlamentario”, se dan de vez en cuando
estos estilos “hiperemocionales”. Y el asunto se traslada al arte. Por
ejemplo, los hijos de la burguesía gestaron el impresionismo.

El viejo amigo lo conoce desde muchacho. “Él siempre vivió como
muchacho rico, con pretensiones intelectuales. Tenía salidas cercanas
a la rebeldía y el egocentrismo. Su padre era un médico muy famoso,
especialista de la garganta. Creo que él sufrió un trauma por la forma
como murió su padre. Cuando estaba en tercer año de derecho, lo
llamaron a la Universidad de Carabobo para decirle que su padre había
sufrido un infarto, ¡tirando! Le dio un infarto y murió en el Hotel
Cuatricentenario de Valencia, mientras tiraba con una enfermera.
Estaba acostado con la enfermera, a escondidas de su familia. Para
colmo, el padre, médico muy reconocido en Valencia, quedó pegado como
los perros con la enfermera y él tuvo que ir a despegarlo antes de que
llegaran los forenses. ¡Tronco e’ vaina!. Pero yo creo que él se formó
en una familia de valores represivos, muy conservadores, tanto así que
todos eran de derecha, como la hermana que era copeyana. Esa se
enamoró de Curro Girón, el torero estrella y creía que ella era
artista. Él, aunque cargara en el Mercedes Benz los libros de Domingo
Alberto Rangel, siempre fue de derechas”.

Bueno, no se sorprenda de este tunante que es capaz de insultar al
Libertador y a la vez buscar protección de Estados Unidos. Y al fin y
al cabo, la Internacional Socialista es un instrumento de la CIA.

Nada nuevo bajo el sol. El Imperio anglosionista es un diablo y tiene
sus diablillos sirvientes.

¡Viva Bolívar! ¡Viva Chávez! ¡Viva el pueblo!
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