Delsa Solórzano desconoce que el barril de petróleo es una unidad de medida y no un envase (Video)

La candidata de la MUD a la Asamblea Nacional por los Altos Mirandinos, Delsa Solórzano, tuvo un traspié en un programa de televisión regional donde demostró su ignorancia sobre el tema petrolero.

Ante un mensaje del público, sobre lo que "se debe hacer ecológicamente con los barriles de petróleo una vez usado el contenido", Solórzano, aseguró que "se puede hablar mucho sobre el tema, pues no solo debe contemplarse qué hacer con el barril de petróleo que llega a Venezuela, sino con el que sale de ella".


Lo que desconoce la dirigente es que el barril de petróleo es una medida y no un contenedor físico desde hace más de 150 años. Así, un barril de petróleo refiere a 159 litros de crudo.

 Esta curiosa medida considerada como estándar, perdura en el tiempo como recuerdo de la época colonial inglesa y de los precursores de la exportación de crudo, que fueron los estadounidenses. En 1866, el estado de Pensilvania lideraba la producción mundial de petróleoy los principales productores de petróleo en ese estado adoptaron como unificación de medida para la comercialización o venta del petróleo, un barril con una capacidad de 42 galones. La razón de esa elección obedecía a la relativa facilidad de manejo de un barril por parte de una pareja de hombres (pues un barril de petróleo pesa aproximadamente unos 136 kilogramos), y a la vez el tamaño del mismo permitía que 20 barriles de petróleo pudiesen ser colocados sobre un vagón de carga de los trenes de la época, lo que abarataba el coste del transporte del producto extraído, refiere la Wikipedia.

Pero más que eso, la elección de un barril de petróleo con una capacidad de 42 galones (en vez de otra medida) se basó en la sencilla razón de que el barril de 42 galones ya era un patrón de medida utilizado profusamente en las diversas transacciones comerciales del día a día. Era el envase tradicional y de uso común con el que se almacenaba y comercializaba la mayoría de los productos de consumo, como el arenque, el salmón, el vino, la melaza, la mantequilla, el jabón, y hasta el aceite de ballena. Todos ellos se transportaban y comercializaban en barriles o toneles de 42 galones de capacidad. Y este atípico valor de 42 galones como referencia de medida de volumen en el comercio estadounidense de finales del siglo XIX, era una herencia de la época colonial. Tal medida de capacidad había sido impuesta bajo el reinado de Ricardo III de Inglaterra (1483-1485) y traído a tierras americanas por los primeros colonos. Adicional a esto, el estatuto de Pensilvania de 1700 había establecido el barril de 42 galones como el contenedor estándar para el transporte de todo tipo de productos y comestibles, por lo que su uso adquiría contexto legal en el comercio.

La existencia de dicho empaque fue circunstancialmente aprovechada cuando se dio inicio a la explotación petrolera, y los productores se encontraron frente a la necesidad de almacenar y transportar el petróleo que, como por arte de magia, salía a raudales de las entrañas de la tierra, siendo entonces los estadounidenses pioneros tanto en la explotación como en la comercialización del petróleo.

Por lo tanto, el barril de 42 galones de capacidad (159 litros) permanece hasta nuestros días como la medida referencial de comercialización del petróleo. No importa que el mismo sea transportado por kilométricos oleoductos o grandes buques ciscerna, la unidad de medida para la compra-venta mundial del petróleo es el barril de 42 galones de capacidad.



Si bien la pregunta del público resulta evidentemente capciosa, Solórzano no sólo se muestra ignorante sobre el tema, sino que miente para salir al paso a la interrogante, diciendo: "hay una serie de estudios producidos por la comisión de medio ambiente del Parlatino -de la cual formé parte el año pasado- y que norma sobre el tema".

Las declaraciones fueron emitidas el pasado lunes 5 de octubre en el programa Frente a Frente, por la vicepresidenta del partido Un Nuevo Tiempo, organización creada por el político Manuel Rosales, quien en campaña presidencial en 2006 fue el hazmereír nacional por decir frases como: "no hay que pedirle peras al horno", "no hay que creer en cantas de ballena" y "en esta isla rodeada de agua".
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