Opinión / La verdad de la bandera en Palacio Blanco / Ildegar Gil



A propósito del 13 de abril, cuando celebramos los 13 años del rescate del Comandante Hugo Chávez, secuestrado y derrocado dos días antes, el colega Luis Enrique Araujo nos recordó que el 12 de abril de 2012 un reportaje suyo fue publicado en los diarios Vea, Correo del Orinoco y Ciudad CCS, en el que entrevistaba al grupo del soldados que desde la azotea del Palacio Blanco saludaba –aquel 13 de abril- el retorno de la democracia.

"Salazar no estaba en ese grupo de patriotas", nos dijo y ciertamente, al revisar los diarios citados en la fecha citada, constatamos la aseveración del joven comunicador: el nombre de Leamsy Salazar no figura en el interesante trabajo periodístico.

Para quienes no lo recuerdan, Salazar es el teniente que en enero de este año fue centro de los medios de comunicación de la derecha al sostener que Diosdado Cabello era el jefe de algo que en su cabeza (en la de Leamsy) bautizó como cartel de los soles. Su afirmación y su cobardía fueron una misma cosa: en lugar de afrontar los supuestos hechos ante la justicia, prefirió entregarse a los brazos del amo yanqui, que a su manera, debe pagarle lo que fue una injuria como ahora se interpreta de la noticia que el viernes pasado dio en última página el semanario Quinto Día (valga la cuña).

Pero además de bocón, Salazar es un inmundo cobero. No fue él quien ondeó el tricolor aquel domingo de gloria popular, como lo dijo a Chávez en el Aló Presidente del 11 de abril de 2010. Mintió al Gigante en vivo y en directo. Se atribuyó una acción heroica que jamás le perteneció. Se regodeó de reconocimientos y aplausos que debieron ser realmente para un sargento que acatando la disciplina militar, se sometió a la mentira de su superior traidor.

La historia completa se conocerá más temprano que tarde. El nombre del verdadero héroe emergerá con contundentes pruebas. Inevitable que no ocurra así.

¡Chávez vive…la lucha sigue!
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