La "lógica" de la violencia

¿Tiene sentido plantearse quien tiró la primera piedra? ¿Es posible definir víctimas y victimarios? ¿Hablar de responsables o de culpables, de agresores y agredidos? Hay videos fotos, versiones, antecedentes de lo que pasó ayer en la Universidad y cada quien puede comprar la versión que se ajuste a sus preferencias "partidistas".

Y cada quien tendrá razones absolutamente válidas y consistentes para derivar las responsabilidades hacia uno u otro bando. Y adicionalmente para justificar y respaldar las respectivas actuaciones. Con todo y lo que las mismas impliquen.
¿Acaso no es razonable que ante una agresión (versión escuálida) serepela al agresor y se le persiga para contrarrestar el ataque? Eso se llama defensa propia y es un derecho fundamental, casi una obligación.

Y por el otro lado (version chavista) ¿no es también razonable que si un grupo humano es confinado y atacado se defienda para huir y ponerse a salvo?

Por supuesto que es razonable si nos atenemos a la lógica de la violencia, a eso que se da en llamar ( y disculpen el lugar común) un "espiral de violencia".
Y justamente ese es el problema: la violencia adquiere una lógica propia, sin articulación con lo "real" y con los objetivos de la actuación de los actores (eso sonó raro).

Pero lo que se deriva de los actos de violencia adopta un "sentido", una "lógica" absolutamente coherente y demoledora.

¿Con que derecho puedo cuestionar el ejercicio de la defensa por parte de cualquiera de los actores? Yo no estaba alli y por tanto no conozco las particularidades, concretas y subjetivas, que motivaron las acciones. Más aún, si hubiera estado las percepciones de los hechos (afectadas por la rabia, el miedo y los prejuicios) me habrían motivado a actuar de distintas maneras o en función de la "racionalidad" del momento.

La cosa funciona como en la religión lo hacen los dogmas: toda religión es absolutamente coherente, lógica (probablemente científica) una vez que se acepta el dogma. Nuestro Dios (el de Occidente) es absolutamente racional, a tal punto que siendo la muerte el castigo del pecado, tuvo que mantener esa coherencia, y envió a su Hijo a pagar el castigo. Asi funciona la violencia: cada acto tiene un sentido de racionalidad demoledora.

Y alli justamente está el peligro...

Por supuesto lo de ayer no se podría llamar violencia política: ¿o acaso alguno de los actores logró un objetivo político, conquistaron algo? ¿Hoy hay más o menos adeptos a la propuesta de reforma? ¿Cuantos votos por el NO se ganaron?
Lo único que lograron efectivamente fue afirmar aún mas las posiciones predefinidas: hoy los chavistas están (¿estamos?) más convencidos de que la "oposición" es fascista, y los "escuálidos" de que Chavez es el padre de la violencia.

Quizá la principal ventaja de los actos puntuales de violencia es que constituyen un modo cómodo y eficaz de cohesionar a los grupos humanos partidarios. Hace días la advertencia sobre los planes de violencia de los "fascistas" era el principal elemento movilizador en el PSUV.

Hoy,cumplidas las profecías y ejecutados los planes, la cohesión y la movilización están garantizadas sin titubeos ni cuestionamientos.

Me imagino que del "otro" lado pasará lo mismo.

El otro aspecto es el papel del Estado. El Estado en Occidente (burgues o como quiera llamarse) es el poseedor legitimo y legal del monopolio de la violencia. Pareciera que este gobierno no ha terminado de entender eso: tener el monopolio de la violencia implica fundamentalmente ejercerla en lo institucional. Es decir, a traves de las fuerzas militares y policiales.

Eso tiene consecuencias políticas para quienes gobiernan, pero como operadores del aparato estatal tienen la obligación de usar la violencia cuando se necesario.
Ayer era necesario el ejercicio de la violencia institucional: es decir usar a la fuerzas policiales especializadas para detener el enfrentamiento y desalojar a las partes en conflicto. El articulo 7 de la Ley de Universidades, que reconoce la inviolabilidad del recinto universitario, tambien establece que "solo podra ser allanado para impedir la consumación de un delito", y ayer se estaba cometiendo un delito (o unos cuantos).
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