De madrugada y vestido de ataud


Agustín Antonio Cuevas Mosquera tenía previsto celebrar este sábado su cumpleaños número 21. Pero el pasado lunes 16 de octubre un tiro en pecho y una patada en la cara acabó con cualquier plan, incluida su graduación como TSU en Recursos Naturales Renovables, programada para finales del año.

Cuatro agentes de la policia del estado Yaracuy, que andaban en una camioneta tipo pickup, marca Silverado, lo entromparon como a las 3 de la tarde, en la vía pública del barrio Juventud (conocido también como El Samán), en San Felipe, capital del estado Yaracuy, en el centro-occidente de Venezuela. 

Eso lo vió un pocotón de gente, incluido Jesús Enrique Escobar, un vecino y amigo que minutos antes compartía con Cuevas y otras seis personas de la comunidad.
El vió como uno de los policías le disparó en el medio del pecho. Y como otro le dió una patada en el rostro que lo dejó inconsciente. Al igual que observó la forma como los cuatro policías, que son miembros de un grupo especial, lo levantaron y lo lanzaron en el cajón de la camioneta.
Esa misma camioneta había estado dando vueltas por el barrio desde horas de la mañana.

Los vecinos de la víctima iniciaron la protesta
Según la historia oficial lo que vieron los vecinos de El Samán, fue en realidad “un intercambio de disparos entre un grupo de civiles y uniformados que realizaban labores de investigación”. Eso fue lo que dijo Edixon Mamposo, director de la Unidad de Investigaciones Policiales (UIP) que realizó el “procedimiento” que acabó con la vida del muchacho, y asi lo publicó el mismo día lunes la pagina en internet de la gobernación de Yaracuy.  (http://tinyurl.com/8k6btbw)

Mamposo, quien es conocido por actuaciones polémicas en las que han ocurrido golpes y muertes, dio detalles como que Agustín  “integraba un grupo de personas armadas que fue avistado por miembros de la comisión que adelantaba investigaciones relacionadas con robos y homicidios”, y que sus compañeros se dieron a la fuga durante el intercambio de disparos.
Concluía que una vez herido fue atendido y trasladado de inmediato al hospital local, donde falleció durante una cirugía para reparar sus heridas.
Su declaración apuntaba a desmentir a los vecinos testigos que vieron y que cuentan lo que vieron, y que no es otra cosa que un homicidio a sangre fría.

La misma tarde del disparo los vecinos de Agustín se pusieron a protestar: trancaron calles y quemaron cauchos y entonces comenzaron a escucharlos. Y contaron quien era Agustín y como lo mataron.
Estudiantes desmintieron el supuesto enfrentamiento
Resulta que era estudiante de la carrera Recursos Naturales Renovables en el Instituto Universitario de Tecnología de Yaracuy (IUTY), mantenía un óptimo desempeño académico y estaba por terminar sus estudios.

Además era un vecino reconocido y colaborador en la comunidad donde residía hacía casi tres años, cuando llegó desde la Costa Oriental del Lago, en el estado Zulia, de donde era oriundo. Militaba en el chavismo como activista del Movimiento Tupamaro.

Agustín era el menor de tres hermanos de una familia campesina establecida en el sector El Venaíto, en el municipio Baralt del estado Zulia, según relató su primo Arnoldo Nieves, quien vive en Caracas y por la cercanía debió viajar a Yaracuy para atender la situación. 
Explicó que el joven siempre quiso estudiar recursos naturales y a ello se debió su traslado a Yaracuy. Allí costeaba sus gastos con la ayuda de su padre y con lo que se ganaba a destajo los fines de semana trabajando para una agencia de festejos.
El día que fue asesinado se cumplían 9 meses del fallecimiento de su madre en un accidente de tránsito.

A la protesta popular se sumó la estudiantil. El día martes realizaron una asamblea a la que asistió el gobernador del estado, Julio León Heredia, quien asumió el compromiso de respaldar las acciones para esclarecer el crimen y sancionar a los responsables. Anunció que los cuatro funcionarios policiales ya habían sido puestos a la orden del Ministerio Público.
Y en un comportamiento bipolar (o quizá esquizofrénico) la misma web de la gobernación publicó ahora el reconocimiento del crimen y del abuso policial.

Amigos y vecinos acompañaron el cuerpo hasta el Zulia
Un fiscal nacional está a cargo de la investigación y los estudiantes y familiares recibieron garantías de la pulcritud de la misma, informó Jorge Paéz, presidente del centro de estudiantes del IUTY.

La noche del martes, acompañado por 80 personas entre amigos, vecinos y compañeros de estudio, Agustín regresó a su casa por última vez. Llegó a las 3 de la madrugada vestido de ataúd.
Publicar un comentario