La cirujana de la magistrada


Lidisay Pastora y Ninoska Beatriz tienen 44 años. La primera nació en enero y la segunda cuatro meses después. Una estudió medicina y la otra derecho. Una médica, la otra abogada.
Ninoska está muerta desde el jueves y Lidisay está en la cárcel desde el viernes.
Magistrada Ninoska Queipo Briceño
La relacionan con el fallecimiento de la abogada, que fue causada por una septicemia o infección generalizada, que se inició luego de que le practicara una liposucción el pasado 3 de septiembre en una pequeña clínica, de “cirugía ambulatoria” ubicada en Chuao, en el municipio Baruta, zona este de Caracas.

De la abogada se sabe mucho, ya que era magistrada y presidenta de la sala penal del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela. Su rostro y su nombre están en todos los periódicos y en los canales de televisión. Y durante varios días la prensa hizo seguimiento de su afección.
De la médico poco se sabe. Apenas su nombre, luego de que la fiscalía (órgano acusador de la justicia penal) solicitó su captura el pasado viernes, seis días antes de la muerte de Ninoska, quien permaneció en cuidados intensivos desde el día después de la intervención.
Por lo pronto es la única persona señalada en el hecho, aunque el Centro Médico Platinum (Unidad Quirúrgica 57 C.A.), ubicado en la avenida Río de Janeiro, (en cuyo quirófano se efectuó la intervención) fue cerrado con una medida de clausura asegurativa.
El rostro de Lidisay obviamente no se conoce (y no debe conocerse por razones obvias) pero como yo logre ver una foto familiar si puedo decir con propiedad que tiene cara de “gente buena”.
Vainas de uno eso de ponerle etiquetas a los rostros de la gente. Hay gente que tiene “cara de malo”, aunque cuando uno los conoce resultan no ser tan mala gente, e incluso hasta terminan siendo bien panas.
Hay otros que ponen caras de “mosquita muerta” o de “no quebrar un plato”, pero siempre hay algo que indica que esas no son otra cosa que unas buenas máscaras.
Pero la cara de “gente buena” es muy difícil de simular. Por eso, arbitrariamente en mi “carómetro”  (y con mis no muy abundantes conocimientos de “carología”) siento que Lidisay no sólo tiene cara sino que es “gente buena”.
En la foto ella se ve como una mujer sencilla, con nada o un muy discreto maquillaje, con el cabello negro largo. El rostro tiene facciones campesinas, es morena clara, con ese color de piel de la gente de las serranías de Lara, Portuguesa o Trujillo.
En una casa en Chuao se hizo la intervención
Realmente no tiene cara de doctora (asi lo enseñaron a uno desde chiquito) pero si, quizá, de una maestra o profesora.
Ya con ese color y facciones uno comienza como a sentirse identificado con Lidisay. Y entonces se le empieza a parecer a una tía o una prima o hasta a una novia de Carache que se cansó de esperar por mí y terminó yéndose para Italia.
Con Lidisay está a su izquierda un hombre más blanco que ella, de cabello negro, quien (en una razonada suposición) habrá de ser su marido, y a la derecha un adolescente blanco, con cejas pobladas, amplia sonrisa y una gorra azul, quien debe ser su hijo.
Al curiosear en la cuenta twitter de Lidisay conseguí enlaces con cuentas de organizaciones de ayuda a personas con autismo y lo relacioné con alguna expresión del chico. Y claro, eso hace que me simpatice más. Y conste que no es por ninguna pendejada lastimera, sino porque se ve bien como los tres se ven felices y eso es bueno.
Más adelante veo tuits donde felicita al muchacho por participar en una actividad del sistema de orquestas juveniles ante la Sinfónica de Los Angeles.
Por los otros tuits no podría determinar con nitidez las preferencias políticas de Lidisay. Aunque el primero que escribió, en julio de 2011, es para recomendar un enlace para ver Telesur desde el blackberry. 
Y si vamos a los seguidores muchos no dudarían en calificarla de chavista: sigue a @chavezcandanga,  a Carola Chávez, a Pérez Pirela y a La_Iguana. Aunque también lo hace con Capriles.  En todo caso no es ninguna fanática y eso ayuda a que me siga cayendo bien.
Lidisay es de Acarigua, estado Portuguesa. Su centro de votación allá está ubicado en una zona popular, por lo que seguramente ella pertenece a un estrato social con esas características.
La carrera de medicina la hizo en la Universidad Centro-Occidental Lisandro Alvarado (UCLA), ubicada en Barquisimeto.
Y uno que es guaro de nacimiento, barines de crianza y caraqueño por elección participativa y protagónica, siente que Lidsay es como una compañera de ruta que se pudo haber encontrado en algún autobús entre Valencia y Acarigua.
Pero si además uno recuerda que su hermana (o sea la mía) cursó algunos años de medicina en la misma universidad de Lidisay, y que su hija (de nuevo la mía) estudia también medicina y como pronto podrá ser una doctora como la cirujana plástica de esta historia, entonces aumentan los elementos de conexión.
Además la doctora Galeno Aular (esos son sus apellidos) es cirujana pediátrica. No sé si para esa especialidad es necesario ser pediatra, pero ya el sólo hecho de que su trabajo en algún momento se haya dedicado a los niños es otro factor que sin duda hace que uno la perciba como “gente buena”.
En el área de la medicina estética las credenciales de la doctora Galeno no pueden ser mejores: es (o ha sido) la coordinadora del postgrado de cirugía plástica, reconstructiva y maxilofacial del hospital “Dr. Domingo Luciani” del IVSS, ubicado en El Llanito. Es decir, es parte del sistema de formación de los nuevos cirujanos plásticos.
Al ser integrante de un servicio como ese, en un centro de salud público,  debe haber hecho numerosas intervenciones reconstructivas para rehabilitar las capacidades de la gente con menos recursos. Además de poner tetas y culos y sacarle la manteca a gordas y gordos en el  sistema privado.
El quirófano según el sitio web de Platinun
La información divulgada sobre la muerte de la magistrada Queipo Briceño indica que sufrió una septicemia luego de una operación estética. La mayoría de los medios hablan de una liposucción.
Una septicemia es una infección generalizada y en este caso se trataría de una infección de origen quirúrgico.
La documentación que hemos consultado resalta los cuidados referidos a la preparación preoperatoria del paciente y de los brazos y antebrazos del equipo quirúrgico. Y hace especial énfasis en las condiciones del quirófano como la ventilación, limpieza y desinfección, así como la esterilización del instrumental quirúrgico y el uso de trajes quirúrgicos.
Puede entenderse que la orden de captura de la doctora Galeno sea consistente con su actuación en la cirugía. Sin embargo la garantía de la asepsia y seguridad microbiológica del quirófano es responsabilidad directa de la administración del centro de salud y no del cirujano.
Cabe destacar que el grupo médico se define como especialistas en “servicio quirúrgico ambulatorio” y aunque hay unas normas del ministerio de salud que regulan estos espacios, es evidente que se consideran intervenciones de menor complejidad.
Hoy es la audiencia de presentación de Lidisay, en la cual será imputada por los fiscales 10º nacional y 38° del Área Metropolitana de Caracas, Richard Monasterios y Alejandro Corser. El boletín no adelanta cual sería la imputación.
Nadie puede dudar que el hecho de que la víctima sea una magistrada del TSJ tiene un peso acorde con la majestad del cargo (son esas vainas del Estado burgués que no he inventado yo). Pero lo deseable es que eso no constituya un agravante indebido en el proceso que se le va a seguir a la doctora Galeno.
Entre tanto queda la idea de que la celeridad fue extrema en este caso. Hechos como la muerte del productor agrícola Antonio Santos (http://tinyurl.com/9furt34, quien llegó con la tensión alta al Instituto Médico La Floresta y murió por una perforación intestinal, aún no culminan con la apertura de un proceso judicial .  
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