Asi mataba El Picure y su banda en las carreteras de Guárico: una joven relata el asesinato de su hermano de 14 años en 2010

El 31 de julio de 2010 mis padres, mi hermano y mi persona veníamos por El Sombrero a eso de las 2-3 am. y le dispararon a la camioneta en los cauchos y nos tuvimos que detener.

Luego un grupo de hombres llegaron en un minibus y se bajaron para ayudarnos y resulta que no era así. Andaban armados y mantenían a mi padre amenazándolo. A mi madre la sacaron de la camioneta y la lanzaron al monte mientras mi hermano y yo estábamos en los asientos de atrás.

Mi padre gritaba que no fueran a disparar porque tenía a sus hijos atrás pero lo hicieron para poder abrir las puertas. Nos quitaron los teléfonos, pertenencias y la vida de mi hermano: al disparar le dieron en el espacio intercostal derecho y a mi me golpearon en el cuello. Al ver que ya no podían hacer más nada se fueron.

Mis padres entraron a la camioneta para ver sí estábamos bien y mi hermano cayó en mis piernas y cuando lo toque estaba todo lleno de sangre y yo grite que me lo habían matado. Mis padres entre llanto y tristeza encendieron la camioneta y aún así con los cauchos dañados a puros disparos llegamos a un CDI, donde los médicos nos atendieron y nos dieron la noticia de que mi hermano falleció.

Fue la madrugada más larga de mi vida. Lo único que me importaba era la vida de mi hermano y mis padres, lo material en ese momento no era necesario. Cada vez que le digo mi historia a alguien las lágrimas me invaden como en este momento: mi único hermano, mi hermano menor, mi mejor amigo ya está en el cielo desde hace tres años.

Los detectives fueron de gran ayuda y desde entonces esa banda se ha ido desarticulando poco a poco.

Mi hermano de tan sólo 14 años, estudiante, amante de las computadoras, los juegos de  deportes como la formula 1, el béisbol y el fútbol.

Y todo nos sucedió cuando veníamos de un regreso de viaje de Caracas el día anterior. Somos de Valle de la Pascua y regresamos a nuestra casa fue con mi hermano muerto.


Esa es mi historia y desde entonces hemos vivido con la esperanza de que todo acabe. No sólo ha sido mi hermano: esa misma noche también falleció un señor que le paso lo mismo en el mismo sitio y a los días siguientes hubieron más personas fallecidas Y todo por ellos.

Este texto se publica tal cual lo escribió la joven víctima y testigo de uno de los numerosos crímenes del grupo delictivo
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