Lecciones de la ofensiva fascista terrorista de la derecha venezolana

Clase media/Medio rica/ Medio culta/ Entre lo que cree ser y lo que es media una distancia medio grande.
Mario Benedetti.

Confesamos, con horror, que nos sentimos como teletransportados hacia el pasado, a revivir  los pogrom organizados en Alemania por los fanáticos de las SA y las SS, paramilitares al servicio del Partido Nazi.
Hoy día, los perseguidos y asesinados por la canalla fascista venezolana somos los chavistas,  los sospechosos de ser chavistas y particularmente los guardias y policias nacionales que nos defienden de aquel horror así como las médicas y médicos cubanos que nos ayudan a darle salud al pueblo venezolano.

En el más puro estilo de la ignorancia fascista, los bárbaros que integran esa canalla criolla  queman las universidades y sus bibliotecas, los centros culturales, las estaciones de televisión, las radios comunitarias, los centros de distribución de alimentos privados u oficiales, los árboles, los perros y gatos, los autobuses, los vagones del metro, los edificios públicos, los tendidos eléctricos, las cisternas que transportan gasolina y agua, los camiones que distribuyen bombonas de gas, los que distribuyen los alimentos, envenenan las aguas, en fin, todo aquello que permita  mejorar la vida del pueblo.

En su lugar preconizan la muerte, la destrucción, la barbarie. Nos preguntamos igualmente con dolor: ¿qué sentirán en sus entrañas las madres venezolanas  que gestaron y parieron  esos hijos e hijas que se han convertido en semejantes monstruos?

Al ver en  la televisión los semblantes de los llamados estudiantes que protestan o de los vecinos de los barrios de clase media que los apoyan, alienados a la violencia de Voluntad Popular,    crispados por los sentimientos de odio y desprecio hacia sus semejantes, bárbaros que no vacilan en asesinar a sangre fría, a quemar vivos a seres humanos y a perros, entre otros crímenes, vienen a nuestra memoria las imágenes de aquellos tenebrosos soldados de las SA y las SS, criminales de guerra del III Reich, algunos de los cuales se  colearon entre los inmigrantes europeos de la época que llegaron a Venezuela durante la dictadura perezjimenista.

Heinrich Himmler,  feroz comandante de las SS, había sido anteriormente un simple criador de pollos perteneciente a  la clase media baja alemana de la preguerra de 1939. Por esta razón es oportuno poner de relieve el análisis que hace Alí Rodríguez Araque en su importante obra Antes de que se me Olvide, sobre la clase media venezolana. Esta clase media -dice- no es una clase social ni  en sí ni para sí, sino que está compuesta por diversos segmentos sociales en transición que comparten una mentalidad arribista que busca solamente ascender verticalmente hacia una posición de poder; algunos de esos  segmentos (que siguen a Voluntad Popular) se han enriquecido haciendo negocios con la Revolución Bolivariana y ahora aspiran a conquistar para sí todo el poder político, que les permita el control absoluto de la renta petrolera.


Los segmentos de clase media baja o media que sufrieron durante la fase final del IV República un agudo proceso de empobrecimiento y que han experimentado una sensible mejoría bajo la Revolución Bolivariana, han seguido viviendo en la V República anclados a la ficción de un pasado que ya no existe más, aterrorizados por el progreso social de las antiguas clases populares desposeidas y marginadas por la burguesia capitalista.
Por esa razón viven autoencerrados en ghettos urbanos gobernados por alcaldes fascistas en el sureste de Caracas como es el caso de Altamira, Palos Grandes, Colinas de El Avila, parte de Petare, El Marqués, La California, Caurimare, Macaracuay, El Hatillo, Prados del Este, Alto Prado, Cumbres de Curumo, El Cafetal, La lagunita. Santa Monica, etc.,o alienados a la ideología de los dominadores como es el caso de la clase media baja de Santa Cruz del Este, las Minas de Baruta, etc. Viven también en ghettos en Valencia como El Trigal, Prebo, San Diego, etc, en el Táchira en San Cristóbal Norte y de manera similar en las diferentes zonas urbanas de Venezuela.

Aquella clase media media y la clase media baja, integradas principalmente por profesionales, pequeños comerciantes, personal de servicio, etc., constituyen la base social de la contra-revolución aunque, como dice Alí Rodríguez, ésta representa un movimiento político totalmente contrario a sus propios intereses.
Este grupo clasemediero es la base social del fascismo, tal como ocurrió en Alemania, Italia, Chile, Argentina, Uruguay, como ocurre en este momento también en Colombia, fascismo que como podemos ver hoy día en Venezuela se expresa como un modelo politico represivo y sangriento que solo podría sustentarse en el terror y la violencia física.

Esos sectores de la clase media no tienen ninguna conciencia de la realidad. Viven disociados psicológicamente de lo que existe en su vida cotidiana, convencidos de que están sometidos a una feroz dictadura, a un régimen de hambre y de penuria, alienados a una visión catastrófica de la Revolución Bolivariana y del mundo, creada artificialmente por los medios de comunicación del imperio, incluidos los venezolanos controlados en un 80% por la oposición fascista. En tanto, esos sectores descerebrados de clase media envían sin problemas remesas en dólares -suministrados por la supuesta dictadura encarnada por el gobierno bolivariano- a sus familiares en Miami y New York, o a varios países de Europa para que vivan el exilio dorado sin tener que rebajarse a trabajar, tal como hacían los antiguos hidalgos del período colonial español.


En la actual clase media venezolana, como ya dijimos, conviven descendientes de personas honestas que hallaron su hogar en Venezuela luego de la Segunda Guerra Mundial, quienes huian de la pobreza y la barbarie fascista que reinaba en sus paises de origen. Otros eran europeos de mentalidad nazifascistas provenientes de diversos orígenes, llegados al país en los años cincuenta del siglo pasado. Muchos de estos hicieron fortuna en los negocios y sus hijos y nietos hoy figuran prominentemente en asociaciones patronales y en las directivas de diversos medios de comunicación privados. Incluso, lamentablemente, judíos sionistas ashkenazi que figuran como alcaldes de algunos de aquellos ghettos fascistas también participan –activamente- de la misma barbarie nazifascista que obligó a sus padres y abuelos a emigrar desde Europa hacia Venezuela.

El neofasciscmo colombiano
Hoy día también otros inmigrantes, esta vez mercenarios paramilitares colombianos, bandas criminales al servicio de otro despiadado criminal de guerra igualmente colombiano, Álvaro Uribe Vélez, conforman la espina dorsal de la rebelión armada fascista contra nuestro gobierno revolucionario bolivariano, Es lamentable también que militares sionistas israelíes, hayan entrenado a esos paramilitares colombianos en las técnicas del sicariato para asesinar y exterminar cruelmente a todas aquellas personas que se les ordene desaparecer.
Esa misma actitud existe así mismo en muchos otros inmigrantes colombianos que, huyendo de la violencia y la miseria en que vivían en Colombia, hallaron en Venezuela el paraíso social que les niega la oligarquía colombiana, pero que les concedió generosamente nuestro comandante eterno, Hugo Chávez: seguridad, trabajo, vivienda, alimentación, educación y la oportunidad de nacionalizarse venezolanos.
Hoy en día una cantidad importante de colombianos, alienados a la ideología fascista que anima la clase media venezolana y sostiene la maldad de Leopoldo López, Maricori Machado y Henrique Capriles, entre otros, conforman parte importante de esa clase media media o baja cuyos individuos muerden la mano que los alimenta y, lo que es peor, albergan a los sicarios paramilitares que persiguen y asesinan a los venezolanos. ¡Que lo digan los vecinos chavistas de los barrios paracolombianos del sureste de Caracas!

¿Dónde fallamos los revolucionarios?
Debemos reconocer, con profunda tristeza, que la Revolución Bolivariana nunca se preocupó por propiciar la integración de los inmigrantes a la cultura venezolana. En el paraíso capitalista de Estados Unidos, el medio fundamental de integrar a los individuos, sean o no nacidos en el suelo estadounidense, es la educación tanto formal como informal que fomenta lo lealtad absoluta y la defensa a ultranza de los valores que forman el núcleo duro de la cultura estadounidense.
Para ello no solamente se utiliza la escuela, sino también los medios de educación informal como los museos de historia de Estados Unidos, los museos de historia regional y se promueven los centros de investigación sobre la historia nacional y regional de Estados Unidos. De allí el famoso dicho: ¡With my country rigth or wrong! (Con mi patria, con razón o sin ella).
Los gobiernos venezolanos nunca se han preocupado de enfrentar esa bomba de tiempo que ha sido la inmigración no-controlada. El gobierno revolucionario ha perdido catorce años de gestión sin diseñar una política que promueva, no digamos la asimilación de inmigrantes, sino de nuestra población nativa a la cultura venezolana. Carecemos de centros de investigación que se dediquen a estudiar sistemáticamente la historia de la cultura venezolana para producir los textos que alimenten la formación de los niños y niñas en los valores de nuestra cultura, a fomentar la creación de museos de historia nacional o regional que complementen la enseñanza formal que se imparte en el aula.
De aquellos polvos vienen estos lodos: un sector de la juventud y de sus padres de clase media totalmente alienado al fascismo, a la muerte, a las drogas, a la delincuencia política, al terrorismo indiscriminado, a la corrupción que determina y alimenta la condición de mercenarios al servicio de una burguesía apátrida, de las mafias de gusanos mayameros y de sus representantes en el Congreso de Estados Unidos.
Diseñar en estas poca líneas las bases de una política cultural ad-hoc, es imposible. Si por lo menos se tomara conciencia de ese grave error de no haber considerado la cultura como arma ideológica y política de la Revolución sino como parte de la industria del entretenimiento, casi siempre banal y para beneficio de una élite, se podría intentar una política de choque en nuestra red de medios de comunicación, utilizando mensajes testimoniales y de autoridad que contribuyan, al menos como una fase inicial, a desmontar aunque sea parcialmente el mensaje de muerte y odio que se ha transmitido e introyectado a través de los medios privados a la última generación de padres e hijos tanto de la clases medias como de las clases populares. Comencemos simplemente por aplicar rigurosamente la ley de medios vigente.

La política que lleva a cabo el Presidente Maduro se ha centrado –acertadamente- en dar una respuesta política de largo plazo la barbarie fascista. La Fuerza Armada Bolivariana habría podido erradicar los focos subersivos urbanos en 24 horas, pero se habría visto obligada a pelear una guerra política de desgaste en el largo plazo. En el momento actual, la guerra de desgaste material y político afecta a la subversión armada liderada por Leopoldo López, Maricori Machado y Henrique Capríles. Fallaron al no haber logrado su objetivo principal: sacar a la población a la calle y promover una insurrección popular motorizada por la guerra económica y un sentimiento de venganza en el pueblo chavista, eventos que habrían conducido a una guerra civil y a la posterior intervención militar de Estados Unidos y la Otan a través de Colombia.
Es posible que esta nueva derrota política obligue a los sectores menos disociados y sicópatas de aquella clase media, a reconfigurar su mapa de ruta política. La incapacidad política e ideológica de los actuales dirigentes de la MUD para gobernar en Venezuela, ha sido cruelmente puesta en evidencia por la fallida rebelión fascista de la misma clase media. ¿Hacia dónde irán ahora,? a incorporarse a las amplias negociaciónes de paz que conduce el Presidente Maduro con todos los sectores y movimientos sociales de Venezuela?, ¿Surgirá de las mismas una especie de “paix de braves” (paz de los valientes), similar a la lograda en 1958 por Charles De Gaulle en Francia luego de la rebelión militar del fascismo francés en Argelia, hecho que provocó el fin de la IV República y el nacimiento de la V República Francesa? Lo que sí podríamos preveer, es que la Revolución Bolivariana, la V República, se encuentra en el umbral de una nueva fase histórica donde todo éxito colectivo dependerá, no de salvadores foráneos, sino de lo que podamos hacer y lograr nosotros y nosotras para definir y asegurar el futuro socialista de nuestro país.


Mario Sanoja Obediente/ Iraida Vargas-Arenas
Caracas, 30 de Marzo de 2014
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