Sepa porque un Leopoldo López desesperado retoma la convocatoria a la guarimba

El mencionado chiste del directivo de la opositora MUD, Ramón José Medina, afirmando que la alianza de derecha no tiene plan para sacar a Leopoldo López de la cárcel porque él mismo planificó su prisión, expresa en forma nítida la división profunda entre los factores políticos antichavistas.

División que tiene su raíz en el hecho de que esos factores políticos son expresión directa de los intereses antagónicos entre los distintos componente o sectores de la burguesía venezolana. Es decir, el fondo del conflicto intraopositor, y de la vía escogida por los promotores de “La Salida”, es claramente económico.

Leopoldo López Mendoza es el operador político de una capa de la burguesía local que creció y se desarrolló al amparo de los subsidios y del proteccionismo que caracterizó a la política de “sustitución de importaciones” impulsada desde los años 40. Es sobrino-nieto de Eugenio Mendoza, paradigma del empresariado y de las capas dominantes durante más de la mitad del siglo pasado.

Eso les permitió apoderarse de las principales actividades del sector industrial como alimentos, siderurgia, insumos para la construcción y suministros para la industria petrolera, entre otros.

Ese modelo estalló en los 90 con la neoliberalización de América Latina, impuesta por la aplastante globalización del capitalismo. En Venezuela el paquete propuesto por el FMI implicó el fin de las restricciones comerciales que protegían a una industria nacional que carecía de los recursos para enfrentar la competencia global.

Esa capa de la burguesía mantuvo su agonía hasta que en 1994 los bancos, operados por ellos mismos y que usaban los recursos de los ahorristas para autootorgarse créditos ventajosos para sus ya precarias actividades productivas, se derrumbaron masivamente.

Su modo de apropiarse de la renta petrolera era a través de un esquema de subsidios, créditos y restricciones comerciales que les aseguraba monopolios y oligopolios. La Revolución Bolivariana alejó aun más la posibilidad de que esas transferencias de rentas volvieran a beneficiar a esa capa de la burguesía. Y ya, tras 20 años, se encuentran en una situación tan desesperada como para llevar a María Corina Machado (heredera de Sivensa) a falsificar su declaración de impuesto y pedirle prestado a su padre.

Es por tanto una burguesía cuya “salida” no es otra que tomar el control político en forma directa y apoderarse de la renta petrolera con la ayuda de las corporaciones energéticas globales.

Por ello no es casual que un “experto petrolero” como Pedro Mario Burelli sea el “gurú” de esos factores de oposición, y que el “poeta” Gustavo Tovar Arroyo sea heredero de una familia con enormes intereses petroleros en México.

En contrapartida, otros factores de la burguesía, como el sector comercial-importador o el financiero-especulador, obtuvieron y mantienen posturas ventajosas para la captación de la renta petrolera. En este caso por la vía del acceso a las divisas y el control de la distribución y el comercio al detal.

Esos sectores, cuyo más prominente vocero político es Henrique Capriles, en su diversidad y pese a su antichavismo y anticomunismo, no están dispuestos a una ruptura porque tendrían mucho que perder. Por eso su “prudencia” y disposición al diálogo, siempre que se “atiendan” sus apetencias.

En paralelo, factores de las burguesías regionales tradicionales, representadas políticamente por Aveledo y por el propio Medina, han retenido cuotas de poder económico que podrían perder en un escenario de confrontación indetenible, además de que su “provincialismo” las distancia de los centros mundiales de poder.

Algo parecido deben evaluar sectores enriquecidos por la vía de contratos públicos y apropiación de la tierra durante la IV República, lo que explica el llamado “conciliador” de Ledezma.

Lo cierto es que ahora, ejecutado vanamente su plan de meterse preso, a Leopoldo López no le queda sino llamar otra vez a la guarimba, como en efecto lo hace hoy desde la celda de la que muy pocos se acuerdan ya.

Nota publicada en Ciudad Ccs


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