No es soñar sino intentar un mundo mejor

> Marinaleda, un pueblo de Andalucía, exhibe su experiencia anticapitalista con resultados exitosos en agricultura y vivienda

VICTOR HUGO MAJANO
CIUDAD CCS

Sin una garantía legal que sustentara su lucha contra el latifundio, el pueblo de Marinaleda, en Andalucía (España), formado por jornaleros u obreros agrícolas temporales se jugó la vida para tener acceso a la tierra.

Hace más de 30 años realizaron una huelga de hambre con más de 700 personas. Y luego continuaron
con ocupaciones y confrontaciones con la policía para obtener tierra productiva del latifundista más grande del municipio.


Y hoy su alcalde, Juan Manuel Sánchez Gordillo, muestra la experiencia que ha terminado en un
modelo productivo en torno a una cooperativa que produce rubros agrícolas, como oliva, alcachofa,
pimiento. Y que además los procesa para obtener productos listos para el consumidor final.

Todo eso en forma colectiva, con decisiones tomadas en asamblea y con trabajadores que tienen jornadas de 6 horas y media y un sueldo de 47 euros al día. Y con la gran ventaja de no tener desempleo en una España donde la tasa de desocupación se acerca a 25%

—¿Por qué se puede definir como anticapitalista la experiencia de Marinaleda?
—Porque hemos accedido al corazón del capitalismo que es la propiedad privada sobre los medios
de producción. La propiedad privada sobre la tierra desapareció en una propiedad colectiva del
pueblo a través de una cooperativa que más bien es una comuna.

—¿Revolución mundial o socialismo en un solo municipio?
—Yo no creo en el socialismo en un solo municipio ni siquiera en un solo país. Lo que sucede es que
desde la izquierda no sólo debemos predicar sino dar trigo. No sólo podemos soñar con un mundo
mejor sino que tenemos que intentar hacer ese mundo mejor. Nosotros hemos conseguido la tierra.
Entonces somos un referente concreto de que eso es posible, en la Europa capitalista y en la Andalucía terrateniente. Hay que empezar por algún sitio, porque si esperamos ponernos todos de acuerdo para llegar al socialismo nunca llegaremos al socialismo.

—¿Por qué la idea de que la tierra no puede ser privada?
—Porque ¿quién ha hecho la tierra pa’ que tenga dueño y señor? ¿Quién ha hecho el aire? ¿Quién
ha hecho el agua? No se puede privatizar el aire, no se puede privatizar la tierra, no se puede privatizar el agua. Nosotros decimos que la tierra, la semilla y el agua debe ser de la comunidad que habita y trabaja esos recursos naturales.

—Hace 20 años se hablaba de la muerte del socialismo. Hoy se multiplican las experiencias anticapitalistas. ¿Sería que el socialismo sólo estaba de parranda?
—Creo que el que fracasa es el capitalismo. Hay 1 mil 100 millones de personas que están al borde
del hambre, 3 mil millones que no conocen el agua potable. 70 mil personas mueren por día debido al
hambre y 400 mil niños están en condición de esclavitud. Es un sistema que no respeta los derechos
humanos ni la ley internacional. Y por eso hace falta una alternativa.

—¿Como garantizar que la alternativa sea anticapitalista y no un maquillaje del capitalismo?
—Pretender humanizar el capitalismo es como querer cuadrar un círculo. El capitalismo necesita de
la desigualdad, de la guerra y del saqueo. Por lo tanto no hay posibilidades de reformar el capitalismo.

—¿Podrá la izquierda europea enfrentar la crisis?
—Depende de los pueblos. Creo que va a haber un resurgir de opciones anticapitalistas. Y pienso
que los partidos de izquierda deberían ser más de izquierda aún.

—¿No lo son ahora?
—En general no. Los grandes sindicatos alemanes, franceses, norteamericanos, españoles no son revolucionarios, y están apegados a las políticas neoliberales. Su burocracia está comprada por el sistema.  Por lo tanto habrá que crear las condiciones para que pueda ocurrir el cambio, y eso sólo puede venir de abajo, de los pueblos, porque no habrá ninguna varita mágica ni milagro que nos salve.

Viviendas en autoconstrucción a 15 euros por mes
Para Sánchez Gordillo un aspecto fundamental es que la vivienda se convierta en un derecho y deje de ser un negocio.
Por eso han diseñado un mecanismo para que la gente pueda acceder a una buena vivienda a un costo accesible.
“Nosotros (la municipalidad) le damos el suelo gratuito, los albañiles, el arquitecto, y ellos ponen su
trabajo. Y así conseguimos viviendas de 90 metros (cuadrados), 3 habitaciones, por 15 euros al mes,”
explica el mandatario local.
La clave del proceso es que han municipalizado el suelo adyacente a la ciudad. Eran tierras privadas
pero de uso agrícola, y por tanto con un menor valor que podía ser pagado por el municipio. Si el propietario no accedía a la venta se optaba por el mecanismo de expropiación.
“Ese suelo lo hemos recalificado, lo hemos urbanizado y lo hemos puesto al servicio del  autoconstructor. Hemos hecho público un suelo que era privado”, precisa Sánchez Gordillo,
Pero va mucho más allá en su planteamiento y asegura que debería haber una ley mundial que dijera que el suelo para primera vivienda debe ser público e inespeculable.
“Lo que encarece la vivienda es el suelo, la plusvalía millonaria que paga el suelo para vivienda. Nosotros pensamos que el suelo debe ser un bien al servicio de una necesidad que se llama techo o vivienda,” apunta.
Aunque el municipio coloca materiales y mano de obra especializada, y la parcela con sus servicios,
el beneficiario está obligado a trabajar en la fabricación de su casa.
Sino puede trabajar directamente debe hacerlo algún familiar, y si eso tampoco es posible debe pagar
el salario de un trabajador.
El pago de 15 euros al mes funciona como un alquiler pero permite también cubrir el costo de los
materiales y conduciría finalmente a la adquisición de la propiedad sobre el inmueble.

Kufiya por Palestina
Profesor de Historia, el alcalde Juan Ramón Sánchez Gordillo, siempre luce una kufiyya (pañuelo tradicional árabe usado en los territorios palestinos) sobre sus hombros.
Lo hace en solidaridad con los pueblos palestino y saharaui.
Dice que luego de haber visitado los territorios ocupados por Israel, donde están confinados los palestinos, tiene la sensación de que se trata de la mayor cárcel a cielo abierto que se haya visto.
Y promete que llevará el pañuelohasta tanto el pueblo palestino tenga Kufiyya por Palestina
un Estado libre, independiente y soberano. Considera que como se ha desarrollado el conflicto entre Israel y los habitantes de los territorios ocupados eso será por mucho tiempo.
Además del uso solidario de la kufiyya, el alcalde de Marinaleda cuenta que su gobierno ofrece
anualmente una visita vacacional para niños palestinos y saharauis.
Ellos permanecen cerca de dos meses en la comunidad andaluza y en otras poblaciones aledañas, donde conocen el modo de organización social y productiva que prevalece.

Publicada en el diario Ciudad Ccs el 16 de mayo de 2012

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