Entrevista Arnoldo García: "La burguesía tradicional venezolana es improductiva, parasitaria, oportunista..."

Para Arnoldo García Herrero, industrial del sector granitero venezolano y vocero de un segmento del empresariado empeñado en promover las exportaciones, el objetivo de la burguesía comercial-importadora, a través de la “guerra económica”,  es tomar el control general de los recursos de la nación para lo cual requieren acceso al poder político.

Cree que que el Estado ha comenzado a abrir los ojos ante las estrategias de conflicto de la burguesía y pronostica que pronto se anunciarán medidas para sincerar la adjudicación de divisas e impulsar al verdadero sector productivo nacional.

La entrevista se realizó frente al féretro de madera donde yacen los restos del Libertador Simón Bolívar, en el Mausoleo, un monumento ubicado en el norte de Caracas, conectado con el Panteón Nacional, la iglesia que se usa desde hace 140 años para sepultar los más ilustres venezolanos.

En el mausoleo abunda el granito suministrado por Canteras y Mármoles, la empresa de García Herrero y su familia.Y aunque dice que no obtuvo ganancia en ese trabajo se siente extremadamente orgulloso de haberlo hecho.


—¿Estamos ante una guerra económica o la culpa es de las políticas?
—Realmente es una guerra económica, seguramente alimentada por errores del Estado, pero hay una guerra económica muy clara y a veces, a pesar de que está tan clara, el Estado la deja de ver. Por ejemplo, a partir del 20 de noviembre pasado empezó mucha gente a decir que se había ido el año y desde esa fecha muchas empresas en la zona industrial de Guarenas, por ejemplo, cerraron. Pero el comercio formal, los centros comerciales, las tiendas, permanecieron abiertos. Allí empezó la acción que se concretó en enero y era algo bien coordinado. Ellos dijeron, “esta vez no vamos a llamar a paro, vamos a hacer un paro sin convocarlo”. Así lo hicieron y  a nivel de producción se pararon muchas industrias, sabían que en diciembre aumentaría el consumo y en enero nos encontraríamos con los anaqueles vacíos y muchas empresas diciendo que abrirían a partir del 28 de enero y terminaron abriendo  en febrero. Fueron tres meses de parálisis de la producción y eso estuvo direccionado, no fue casual.

—¿Y qué mecanismos se usaron para disparar ese proceso?
-—Eso lo logra Fedecámaras con cuatro cámaras o sectores muy importantes ligados a temas sensibles como el de alimentos y el farmacéutico. Lo que buscan es generar desasosiego, malestar, arrechera. Es un producto de laboratorio con estrategias bien definidas. Yo traté en ese momento de alertar, llame a algunos amigos ligados al Gobierno pero veían como fantasiosa mi historia, y al final me llamaron y me dijeron “tenías razón”.

—¿Tú dices que el Gobierno no ve algunas cosas o las ha dejado pasar?
—Creo que no se ha percatado, no creo que sea otra cosa. Y no se han percatado de algunos elementos un poco porque están más en la batalla política. Y hay que entender y asumir que esa batalla política tiene un trasfondo económico.

—¿En qué puntos el Gobierno ha dejado de percatarse de ese proceso económico?
—No haberse dado cuenta que desde hace mucho tiempo ha estado financiando virtualmente a quienes lo atacan.

—¿Cómo hacía eso?
—Bueno, a través de Cencoex y Cadivi. De ese modo recibían un volumen enorme de divisas empresas que no eran manufactureras, empresas que no producían ni fabricaban nada en el país, sino que introducían material terminado, incluso haciéndole competencia a empresas nacionales que producían los mismo rubros. No quiero mencionar nombres pero Daka, que recibió más de 400 millones de dólares, es un ejemplo. ¿Cuánto recibieron las ensambladoras de vehículos? Unos volúmenes impresionantes. ¿Dónde están los vehículos para la población? Obviamente hubo cierta complicidad de funcionarios para que eso pasara, de lo contrario no hubiera ocurrido. Pero finalmente el Estado lo que estaba haciendo era alimentando a quienes lo atacaban.

—¿En este momento qué omisiones mantiene el Estado?
—Creo que el Estado está empezando a abrir los ojos ahora, después de que mucha gente (tú eres uno) ha denunciado estas cosas. El otro día lo dijo el presidente Maduro (y más claro no pudo haber sido) : “es que con la burguesía no podemos tener sonrisitas”. Y ese es el problema, que hemos tenido muchas sonrisitas con la burguesía. “Coño, no me ataques”. No me ataques no, nunca ellos van a defender un modelo productivo nacional. Que una empresa sea parasitaria en Brasil, que tiene una economía diversificada, no es un problema. Esa empresa perderá su oportunidad de negocio y vendrá otra que la sustituya. Pero que eso se permita en Venezuela, que una empresa sea parasitaria, es un acto delictivo. Y la mayoría de las empresas en Venezuela son realmente parasitarias.

—¿A qué se puede atribuir esa actitud complaciente, de muchas “sonrisitas” con esa burguesía parasitaria?
—Quizás ignorancia y desconocimiento de lo que se tenía que hacer. Porque lo que se tenía que hacer básicamente hace muchos años era haber apoyado a un sector industrial nacional que tiene una gran capacidad.

—¿A estas alturas podemos tener idea de quién está tras la guerra económica? 
—Sí, detrás de la guerra económica está Fedecámaras, están las grandes corporaciones mundiales y están los Estados Unidos. Venezuela es una parte del pastel muy apetecible para esas corporaciones y para un país como Estados Unidos que actúa como una gran corporación.

—¿Qué corporaciones se pueden identificar en este proceso?
—Las mismas de siempre, las que dominan el mundo. Microsoft, Coca-Cola..., las grandes corporaciones que además tienen interés en otros negocios que muchas veces están escondidos. Pero finalmente son los financistas, los que se hacen llamar los dueños del mundo, los que quisieran que todos los países se parecieran a la España de Rajoy o a la Panamá de Martinelli.

—¿Y en el caso de Fedecámaras?
—Yo diría que los mismos de siempre. Ahí está Oswaldo Cisneros; está, paradójicamente, con mucha más fuerza ahora que la que tenía antes en nuestros procesos, Lorenzo Mendoza de la Polar. Esos son como los grandes capitales nacionales, y ellos tienen además y financian sus piezas políticas, a los que les hacen el juego político.

—¿Y cual es su objetivo?
—El control del país en general...

—¿El poder político?
—Sí claro, porque a través del poder político se empiezan a entregar y repartir la torta. Para la derecha el país no es más que una torta y en la medida que se haya participado más en la configuración de ese poder político me corresponderá un pedazo mayor de la torta.

—¿Y por que no se conforman con el control de los recursos?
—Porque para ellos el país es un producto y más que un producto una herramienta con la que van a presentarse en un mercado globalizado. Ellos no ven fronteras e igual que no tienen ética tampoco tienen fronteras. Son los que tradicionalmente han vendido el país. Han vendido información petrolera cuando la han tenido,  han entregado el país como les da la gana, han privatizado... ten la seguridad de que si ellos toman el poder político Pdvsa sería privatizada como lo ha sido Pemex a pesar de las restricciones legales.

Crisis convertida en oportunidad
—¿Hay un sector de empresarios que está siendo afectado por la guerra económica?
—Hay un segmento de industriales que, aunque no lo expresan abiertamente, ven con cierto optimismo el tema de la crisis como una oportunidad. El hecho de que se la haya caído el negocio a todos los importadores que traían muchas cosas y competían de manera desleal con la industria nacional, también ha abierto puertas para que crezca el aparato productivo interno. Hace dos años lo que se veía llegar a la zona industrial de Guarenas eran contenedores von mercancía desde los puertos. Hoy sigues viendo contenedores pero con bienes de capital, con máquinas para producir.

—¿Entonces los controles sobre las divisas han hecho efectivamente menos atractivo el negocio de las importaciones para el comercio?
—Sí, correcto. La restricción que hay ahora para acceder a las divisas han hecho que migren, incluso algunos sectores comerciales, hacia el tema de la producción. Entonces hay gente que era importadora de electrodomésticos y ahora está dedicada a un servicio de consultoría en ingeniería, por ejemplo. Han migrado sus negocios a actividades que no impliquen el uso del dólar. Otros se han ido, los vagabundos. Y otros han migrado hacia lo productivo, cosas pequeñas pero interesantes.

—¿Ese proceso ha sido masivo o son pequeños grupos que lo están haciendo?
—Yo creo que es más o menos masivo pero se desconoce absolutamente.

—¿Involucra a que sectores? ¿Los de la burguesía tradicional o los de una burguesía emergente?
Más bien una burguesía emergente, como una nueva generación de comerciantes que lo que están es buscando oportunidades más que metidos en el tema político como tal, y que dicen que si ya no podrán seguir trayendo cosas al país se van a poner a producir en el país. Eso está ocurriendo y en distintas escalas.

—¿Y por qué ese proceso no se ve en los medios y en los foros empresariales tradicionales?
—Porque ningún factor de la derecha va a decir que eso está ocurriendo. No van a decir que las crisis son oportunidades y que en esta crisis, así como hay gente yéndose hay gente que está invirtiendo y tomando espacios desocupados. Y el Estado yo siento que no termina de darse cuenta que se está dando una migración de antiguos comerciantes buscando ser emprendedores y productores. Creo que la clave está en identificar todos esas potencialidades que tiene el pais de transformar materia prima local.

—¿Por qué el Estado no se percata de eso o lo hace muy lentamente?
—Por la costumbre durante muchos años al rentismo petrolero, la facilidad de importar para hacernos de distintos rubros...

—¿No será que en el Estado hay una tendencia pro-importadora?
—La hubo. Ahora hay una tendencia a revisar dónde estuvieron los errores. Pero sí hubo una tendencia a traer de afuera todo lo que se necesitaba.

—¿Esa revisión implicaría saber lo que pasó con las divisas en 2012 y 2013, año del cual no se ha publicado la información?
—Claro y en el 2011, 2010, 2009...

—¿Y eso incluiría sanciones?
—Seguramente y habrá que tomar las medidas que se tengan que tomar, pero la mayor vagabundería estuvo en 2007, 2008 y 2009. Las asignaciones eran gigantescas, luego comenzó a priorizarse por sectores. Se priorizó al sector farmacéutico y, ¿entonces por qué faltan medicamentos si nunca le faltaron divisas? ¿Dónde están los vehículos? Pues por algo muy sencillo: tú tienes una Ley de Precio Justo que permite un margen del 30% y por otro lado te dan una divisa a 6,30 que en el mercado libre se vende en 180, pues tú no le ganas lo mismo a una pastilla que a un dólar. El negocio dejo de ser el producto, el negocio era el billete.

—¿Tú como empresario sientes que el Estado te ha agredido?
—Yo pudiera decir que en algún momento no me ha escuchado del todo pero en ningún caso me ha agredido. Al contrario, ha aplaudido cada una de las iniciativas de inversión que yo he hecho. Y la inversión que hemos hecho no es producto de financiamientos del Estado, ha sido músculo propio y producto del esfuerzo de muchos años. Pero cuando le he notificado que por ejemplo, acabamos de montar una máquina de hilo diamantado que es la última generación para corte de granito, el Estado ha venido y me ha acompañado y ha atendido cada una de las solicitudes que he hecho.

—¿O sea tú, como empresario, no temes invertir en este país?
—No, al contrario, no hay ningún país como Venezuela. Lo que pasa es que muchos empresarios se dejan llevar y se dejan manipular por las voces agoreras que tienen otra intención. Y por otro lado hay algunos que no están dispuestos a desarrollar una práctica empresarial o comercial ética, distinta a la que están acostumbrados.

—¿Por qué los segmentos de la burguesía comercial-importadora y los de la fracasada burguesía industrial tradicional tienen posturas políticas similares?
—Porque terminan participando en ambas cosas, tanto en el sector productivo como en el sector comercial por la avaricia que tienen. En las adjudicaciones de Cadivi y Cencoex tu vas a ver empresas, industrias y comercios, pero muchas son de los mismos grupos económicos, todas terminan ligadas. O sea, los grandes importadores eran también quienes se hacían llamar grandes productores. Por ejemplo la Polar y seguramente muchas de sus importaciones corresponden a materia prima para sus productos, pero también importaban para tener acceso a las divisas y entrar en ese juego especulativo.

—¿Cómo podrías tú definir a esa burguesía venezolana?
—Improductiva, parasitaria, oportunista…

—¿Y cómo definirías el sector de la burguesía con que tú te identificas?
—Básicamente como un sector emergente, productor nacional, con distintas visiones, que cada vez se da cuenta que su entorno es importante, que toma en cuenta a sus trabajadores. Con ese sector yo me puedo identificar, y ese sector está representado por nuevas generaciones.

—Tradicionalmente la derecha reivindica como esencial la iniciativa privada, ¿es definitivamente indispensable la iniciativa individual o son viables los procesos colectivos?
—Son posibles y necesarios los procesos colectivos. Pero además, dentro de la iniciativa privada es necesario el control obrero, es necesaria la participación del trabajador, porque de alguna manera no es que tú le estás restando poder al dueño capitalista de la empresa sino que estás haciendo partícipe a los verdaderos productores que son los trabajadores. El trabajador que está frente a las máquinas es el que va a dar las mejores ideas para llevar adelante la empresa.

—¿Esa perspectiva del control obrero en la empresa privada no implica la pérdida de control del empresario sobre su empresa? 
—No, implicaría más bien un aumento de la producción y que el empresario aprenda a mirar más allá de sus narices.

—¿Qué podemos esperar de la situación de presión constante hacia la población por las condiciones de abastecimiento?
—Pienso que el Estado está por anunciar medidas importantes que están orientadas a apoyar al sector productor nacional, hacia la sinceración de algunas cosas, hacia el impulso de sectores como alimentos y medicinas…

—¿Sinceración significa ajustes de precios?
—No. Sinceración es decirle a los cuatro vagabundos a los que se les daba la mayoría de las divisas “no hay divisas para ustedes”. Ya lo empezó a hacer el presidente Maduro cuando anunció que no se le daría divisas a Fedecámaras.

—¿Eso implica que no se darán divisas a las empresas afiliadas a Fedecámaras?
--No. Creo que el Estado está identificando los sectores verdaderamente productivos, y a esos sectores productivos va a buscar la manera de financiarlos hasta duplicar y triplicar la producción. Pero los está identificando primero para no caer en los mismos errores que se cometieron en 2006, 2007 y 2008 y los últimos años también.

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